Ciudad de México.- Con más de ocho horas de debate, el pleno de la Cámara de Diputados, avaló en lo general y en lo particular con 258 votos a favor, 67 en contra y 18 abstenciones, el dictamen de reforma en materia laboral.
De esta forma acaba el tripartismo con la eliminación de la Juntas de Conciliación y Arbitraje para crear los tribunales laborales que formarán parte del Poder Judicial.
Entre reclamos de los opositores de que el dictamen se realizó con prisas y presiones por el T-MEC, se dio “luz verde” al documento que cumple con los compromisos con el Tratado Comercial de México con Estados Unidos y Canadá, así como con el Convenio 87 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en materia de libertad sindical.
Se fortalece la democracia sindical con los ejes de rendición de cuentas y transparencia, se establece el proceso de selección de líderes gremiales sujetos al voto personal, libre, directo y secreto.
Mientras que en lo colectivo, el dictamen discutido con dispensa de trámites, instaura mecanismos para la verificación y declaración de representatividad en los sindicatos, lo que frenará la existencia de sindicatos blancos y contratos colectivos de protección, así como sindicatos extorsionadores.
Enrique Ochoa Reza, del PRI, advirtió que hay algunas “manzanas envenenadas” que han llegado al dictamen por prisa, por omisión o por una perversa intención.
Por el PAN, Evaristo Lenin Pérez dijo que la reforma laboral debatida en el pleno, evidentemente se ha dado bajo la presión de los sindicatos estadunidenses, “y se nos ha querido vender aquí, sobre todo al interior de la comisión, de que tenemos una fecha fatal para cumplirle a los sindicatos norteamericanos”.
En su turno, el diputado de Morena, Pablo Gómez Álvarez, pidió acabar con el sistema llamado “charrismo”, que consiste en los sindicatos corporativos promovidos, organizados, tutelados por el Estado, así como por los sindicatos blancos cuya ciudadela siempre fue Monterrey, que son los sindicatos patronales.
El Partido del Trabajo alzó la voz por no haberse incluido la desaparición de las outsourcing, porque representan una afrenta para los trabajadores mexicanos, ya que los condena a salarios de miseria y ser excluidos de las prestaciones de ley.