JUCHITÁN, Oax.- La zozobra se transforma en miedo en los rostros de Alberta y Macedonia.
La lloradera de ojos, la nariz tapada, la tos y el vómito “nos jodieron y por eso, sin pensarlo dos veces, nos salimos del pueblo y huimos del amoniaco, pero ahora ¿cómo viviremos de regreso?, ¿cuándo dejaremos de sentir esa angustia que nos lleva al pánico?”, preguntan.
Frente a ellas, doña Griseyda, quien les facilitó techo y comida en la comunidad de Palomares, luego de que Alberta dejó su pueblo, José María Morelos, de San Juan Guichicovi, y Macedonia abandonó con prisas Juno, en Matías Romero, asienta con la cabeza y trata de animarlas, pero continúan aterrorizadas.
Como ellas, de acuerdo con estimaciones del asesor de la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (Ucizoni), Carlos Beas Torres, unas 50 mil personas de 26 comunidades en cinco municipios de la zona norte del Istmo viven en zonas de riesgo, porque bajo sus viviendas hay una red de ductos petroleros.
Un estudio de la dirección de ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex), hace 22 años, detectó la existencia de unas 350 viviendas construidas sobre el Derecho de Vía de la petrolera, muchas de las cuales ya estaban cuando la empresa introdujo la red de ductos, sobre todo la que transporta amoniaco; en ese entonces, hizo un pago único de mil pesos por el permiso.
Según las áreas municipales de Protección Civil, en la parte sur o planicie del Corredor Interoceánico hay otras 50 mil personas en áreas de riesgo, desde el municipio de El Espinal, pasando por Tehuantepec, San Blas Atempa, San Pedro Huilotepec y Salina Cruz, donde 15 colonias son atravesadas por los ductos petroleros, confirma el edil Daniel Méndez Sosa.
Desde los límites con el sur de Veracruz a la Terminal Marítima de Salina Cruz, en 256 kilómetros, unas 100 mil personas viven en zonas de riesgo, con ductos que transportan petróleo crudo, gas isobutano, gasolina y amoniaco, que funcionan desde hace 50 años.
En las comunidades de la zona norte, que pertenecen a los municipios de Asunción Ixtaltepec, El Barrio de la Soledad, Santa María Petapa, Matías Romero y San Juan Guichicovi, al igual que las poblaciones de los municipios de la planicie istmeña, los habitantes enfrentan cada año derrames de gasolina y fugas de amoniaco.