Torreón, Coah.- Fernando Araujo, investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC) y doctor en Criminología, consideró que el ataque en la secundaria del ejido La Unión de Torreón, Coahuila, no puede considerarse como un hecho aislado, ni dirigir el tema únicamente a posibles asuntos de salud mental, sino que se tiene que abordar desde el ámbito estructural.
Mencionó que los problemas y fenómenos sociales alrededor del caso, sí atañen a las autoridades e instituciones.
“Estas situaciones solamente se controlan con políticas públicas, entonces hay una corresponsabilidad en ese sentido”, comentó.
El jueves, el fiscal de Coahuila, Federico Fernández, declaró que el móvil del ataque apuntaba a un asunto de querer idolatrar a figuras que cometieron los mismos actos en otras partes del mundo.
En ese sentido, Fernando Araujo comentó que detrás de las “réplicas” de los violentos ataques, se ha construido históricamente una narrativa de que en los espacios escolares se generan procesos de vulnerabilidad y de violencia a los jóvenes con ciertas características específicas.
“Sociológicamente hablando habría que entender si el fenómeno de las violencias, el fenómeno de las réplicas a partir de la magnificación de algunos homicidios, conllevan a la naturalización, pero sobre sobre todo a la construcción de la identidad, pues estos jóvenes están cobrando una fuerza relevante o posicionamiento mediático”, resaltó.
“Es una heroína”
“Estamos consternados y conmocionados por cómo sucedió”, dijo Nahúm Nevárez, hermano de la maestra Nedi Edit Nevárez, quien murió en el ataque.
Al velorio llegaron familiares, amigos y la comunidad magisterial para despedir a quien consideran una heroína.
“Es una heroína”, calificó Arturo Díaz, secretario de la sección 35 del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE), quien acudió a dar el pésame a la familia.
Emanuel Garza Fishburn, secretario de Educación de Coahuila, consideró que el actuar de maestras y maestros fue una entrega amorosa y valiente.
La señora Claudia Margarita Martínez Ramos, abuela de una niña que estuvo en el lugar, dijo que acudió al velorio para darle las gracias a la subdirectora, pues, aunque no la conoció, logró contener y proteger a los niños.
“Ella dio la vida por proteger a los niños. La maestra se fue directo al cielo”, recalcó.