Ciudad de México.- Sin titubeos ni rodeos, José Antonio Meade defiende que es dueño de su campaña, es el candidato y él toma las decisiones.
“¡El candidato soy yo, es mi campaña!”, exclama.
El abanderado de la coalición Todos por México (PRI, PVEM y NA) defiende también a su coordinador de campaña Aurelio Nuño, a quien él mismo invitó.
“Él deja una secretaría de Estado para sumarse sin ningún elemento de protección, sin aspirar a una plurinominal o un puesto en el Congreso [de la Unión], con la única convicción de que esto es un buen proyecto”.
“Para mí no es sorpresa que la elección iba a ser complicada, cualquiera que le entienda a los números hubiera podido asumir que sería una elección difícil, y así [de] difícil estamos vivos y dando la pelea, dando un batalla para hacer estos contrastes”, advierte.
Asevera que él siempre colaboró para transparentar su gestión en Sedesol y en la Secretaría de Hacienda, por ello hoy, dice, están presos tres ex gobernadores: Guillermo Padrés, Roberto Borge y Javier Duarte.
López Obrador y Anaya no son presentables
Las trayectorias y gestiones de Andrés M. López Obrador y Ricardo Anaya no son precisamente una carta de presentación ante el electorado, así lo considera José Antonio Meade, quien ve en sus dos contrincantes a hombres que mienten de cara a la sociedad.
Al tabasqueño le cuestiona su forma de vida, el por qué dice obtener ingresos por 50 mil pesos y claramente llevar una vida que rebasa esa cifra.
Asimismo, critica la opacidad en las cuentas de Ricardo Anaya.
Expone que a su edad y con pocos cargos públicos tiene la capacidad económica de enviar a su familia a vivir a Atlanta, crear una fundación a través de la cual hizo un edificio y tener una nave industrial que vendió a una empresa fantasma. “Y no pasa nada”, dice.