Guadalajara, Jal.- A unos meses de que la pelota mundialista ruede en tierras tapatías, conductores de taxi por aplicación hacen de las suyas en el Aeropuerto Internacional de Guadalajara.
En pleno repechaje por los últimos boletos para la Copa Mundial de la FIFA, justo cuando los ojos del planeta están puestos en la llamada “perla de occidente” por el evento deportivo y por los recientes hechos relacionados con el crimen organizado, a unas semanas de que la Guardia Nacional robusteciera su presencia para evitar el ascenso de pasajeros que solicitan el servicio de taxi por aplicación, decenas de “socios” de dichas plataformas ponen en tela de juicio el dispositivo impulsado por la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT).
Una gran cantidad de usuarios de la terminal aérea que arriban a Guadalajara, para evitar las que califican como “tarifas exageradas” de las empresas de taxis concesionados que operan en el aeródromo, optan por buscar el servicio de DiDi y Uber; sin embargo, al permanecer la prohibición de carga de pasajeros en esa zona federal, tienen que caminar más de 200 metros para lograr que algún conductor acepte el viaje.
En ese trayecto que los acerca a la Carretera Guadalajara-Chapala hay una gasolinería sobre el Boulevard Aeropuerto en la que permanecen varios coches en una base improvisada. Los conductores de estos vehículos se acercan a los viajeros para ofrecerles “servicio de DiDi y Uber”.
Con tal de ya no caminar cargando con su equipaje, algunos optan por aceptarles el viaje y su sorpresa llega cuando los choferes ponen la tarifa y nunca encienden la aplicación.
En los casos más extremos, “cazan” las solicitudes en su aplicación, las aceptan, identifican al usuario y le piden que el viaje se pague “por fuera”, ya sea en efectivo, transferencia bancaria o hasta en tarjeta; regularmente los pasajeros no acceden por la desconfianza que provoca la situación y es ahí cuando el momento se torna violento, pues los conductores no cancelan el viaje, siguen haciendo base y orillan a que los usuarios lo hagan.
En uno de los casos, un usuario tuvo que recurrir a solicitar la intervención de personal de la Guardia Nacional que patrullaba la zona que no deja de ser federal, pues el conductor se negaba a cancelar el viaje.
Un sargento de la Guardia Nacional, quien se pronunció bajo el anonimato, invitó a los ciudadanos a que no caigan en esas estafas porque los han llegado hasta a asaltar.