Ciudad de México.- Para la presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, los lineamientos para la protección de los derechos de las audiencias representan un riesgo latente para la libertad de expresión y de prensa, al otorgar al gobierno la facultad de definir lo que es veraz y lo que no, así como supervisar a los medios de comunicación.
La legisladora panista consideró que esta “sobrerregulación” contenida en el artículo 53 excede los límites legales y vulnera la autonomía institucional.
López Rabadán dijo, además, que los Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias en México, propuestos por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), puede derivar en “autocensura”.
¿Cuál es la opinión que tiene sobre los nuevos Lineamientos Generales para la Protección
de los Derechos de las Audiencias en México, dados a conocer
en la Presidencia?
—Bueno, es una alta responsabilidad, en términos del poder público, hacer unos lineamientos que garanticen la libertad de expresión y que garanticen la libertad de prensa. Y es justo por eso que preocupa —y lo he dicho públicamente— que haya un riesgo latente de que esos dos derechos puedan ser disminuidos o conculcados; porque cuando lees el documento, hay temas que te obligan a señalarlos.
Por ejemplo, la definición de qué es “verdad” se vuelve muy compleja si quien va a definir qué es verdad es el gobierno, pues claramente se lastiman las distintas visiones (...) y se trastoca la libertad de los mexicanos.
¿Y qué problemas puede
generarle a la ciudadanía?
— El primero es que no haya libertad de prensa; o sea, que los periodistas no puedan investigar y publicar de manera objetiva, e incluso frontal al gobierno, por una preocupación fundada de una multa o de una sanción. Eso pondría al propio periodista, al medio, a la producción en un alto riesgo.
Usualmente, cuando se trata de callar a los medios no se hace de un solo tajo, de un solo golpe; es gradual, lo hemos visto en otros países.
¿Alguna conclusión?
—Estos lineamientos deben tener límites, y el primer límite es la ley: no pueden ir más allá de la ley. Deben tener límites éticos, y el primer límite es no buscar lastimar las distintas visiones que tenemos en este país. Estos lineamientos deben tener altura de miras, y eso significa priorizar la libertad de expresión y la libertad de prensa. Lo otro, lo antagónico a esto, sería antidemocrático, dañino y un gran retroceso como país.