Encruzados, la flagelación que atrae al turismo

Una tradición de más de 400 años en Taxco, Guerrero

Taxco, Gro.- Son las ocho de la noche del jueves y este hombre está listo para salir y convertirse en un encruzado, como desde hace 50 años, cuando era un adolescente de 17 años.

Minutos antes, en el museo Casa Borda, voluntarios lo ayudaron a enredarse en la cintura el cabestro (una reata) que le servirá de soporte para aguantar el rollo de varas de zarzamoras con espinas. Se colocó el capirote (una capucha) y salió a que le amarraran el rollo de varas. Este hombre tiene 67 años y el paso de los años le ha dejado huellas en su cuerpo: piel flácida, barriga abultada y espalda encorvada.

Lo hace para agradecer a Dios lo que le ha dado y para hacerle muchas peticiones, como el fin de la violencia y la corrupción.

Los encruzados son una tradición que se ha mantenido por más de 400 años, de generación en generación, y este 2019 es una muestra. Al lado del señor de 67 años, también hay jóvenes de 20, 30 y hombres de 40 y 50.

La conmemoración de la Semana Santa domina los días y noches de Taxco: las calles son ocupadas por los encruzados, los flagelantes, los encorvados y las ánimas. Son días en los que la tensión de la ciudad está –literalmente- en sus hombros, en sus manos, en sus pies.

Los encruzados, todos, cargan en los hombros con las manos extendidas un rollo de la varas de zarzamora que pesa hasta 45 kilogramos, como repitiendo la posición de la crucifixión. Van descalzos, con el rostro cubierto con un capirote y una falda, ambos color negro. Recorrerán unos tres kilómetros. La última vez que se hizo un registro, hace un par de años, fueron 500 los participantes en esta conmemoración.

Los golpes, la flagelación ha convertido a esa conmemoración en mayor atracción, incluso, es una de las mejores formas para atraer a los turistas, para este viernes en Taxco no había ninguna habitación disponible.