Europa critica plan de México contra el narco

Académicos consideran que es una fuente importante de control útil en el sistema político

Bruselas, Bélgica.- En México no hay un interés genuino por acabar con la violencia, porque constituye una fuente importante de control y de poder al servicio de algunas élites políticas y organizaciones criminales, afirmaron académicos.

“Nadie en México está fundamentalmente interesado en que la violencia desaparezca debido a que es una fuente central de la política”, aseguró Romain Le Cour Grandmaison, coordinador del programa para México y Centroamérica del Noria Research, organización fundada en París.

“Cuando la violencia constituye una fuente de la política a tal nivel y cuando la violencia es tan útil en el sistema político, ¿cómo haces que desaparezca? Esa es la gran pregunta que enfrenta México”. 

La respuesta ofrecida por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha sido a la fecha la equivocada, indicaron los investigadores que participaron en el foro digital sobre la política de la violencia en México y Centroamérica, organizado por el Centre for Information and Research on Organised Crime, con sede en la Universidad Erasmus de Rotterdam. Expusieron que la administración Obrador sigue cometiendo los mismos errores de sus predecesores, como es pensar que la militarización es la solución.

“Más allá de los discursos, lo que vemos es el uso del Ejército y la política bajo mando militar siguiendo las mismas reglas de la última década y consiste básicamente en reaccionar”. 

Gema Kloppe-Santamaria, socióloga de la Loyola University Chicago, señaló que los homicidios no disminuyen en algunas regiones de México como resultado de un proceso estructurado de pacificación, sino por negociaciones entre autoridades locales y criminales. “Las fosas comunes vistas en México son porque organizaciones criminales han recibido la instrucción de ocultar la violencia a cambio de obtener favores del gobierno”.

Sandra Ley, profesora del Centro de Investigación y Docencia Económicas y egresada de la Duke University, aseguró que el discurso de abrazos y no balazos tiene un fondo electoral, “y no ayuda a mitigar la delincuencia cuando ésta ha evolucionado a tal nivel que el Estado es parte (...) Se sigue pensando a nivel federal en lugar de construir capacidades desde el nivel más bajo, a nivel comunitario y municipal. Esta es la pieza que sigue faltando”.