Los firmantes llaman al Congreso de Estados Unidos a respaldar plenamente la celebración de elecciones democráticas en México "[…] condenando públicamente cualquier irregularidad electoral o violación a los derechos humanos, promoviendo una transición pacífica del poder, e insistiendo en el estricto cumplimiento de la normatividad electoral" así como manteniéndose alerta con respecto al proceso de selección del próximo embajador de los Estados Unidos en México.
En este contexto recordaron lo acontecido al caso de Honduras el año pasado, y en México en 1988 y 2006, "[…] el gobierno estadounidense se apresuró en reconocer y apoyar resultados electorales que estaban bajo sospechas graves […]". En este contexto, la carta llama.
Entre los intelectuales que participaron en la carta destacan Gilbert M. Joseph, profesor de historia de la Universidad Yale y ex presidente de la Asociación de Estudios de América Latina; Mary Kay Vaughn, profesora de historia en la Universidad de Maryland y presidenta de la Conferencia de Historia Latinoamericana; Bruce Ackerman, profesor de derecho constitucional en la Universidad de Yale; Noam Chomsky, profesor emérito del Massachusetts Institute for Technology; Guadalupe Correa-Cabrera, investigadora del Woodrow Wilson Center for International Scholars y presidente de la Association for Borderlands Studies; y Greg Grandin, profesor de historia en la Universidad de Nueva York y miembro de la American Academy de Artes y Ciencias.
Mientras que los líderes de organizaciones de la sociedad civil se sumaron a la causa Laura Carlsen, directora del Programa para las Américas del Centro para Políticas Internacionales (CIP); Mark Weisbrot, co-director del Centro de Investigación Económica y de Políticas (CEPR); Maureen Meyer, directora para México y Derechos de los Migrantes en la Oficina de Washington para América Latina (WOLA); Ted Lewis, director de Derechos Humanos en Global Exchange; y Manuel Pérez Rocha, del Instituto de Estudios Políticos (IPS).