Yeraldine Lizbeth, quien fue seleccionada en el primer examen de admisión en la carrera de Médico Cirujano después de obtener 118 aciertos, relató que en esta ocasión se sintió más nerviosa por el nivel de complejidad y el tiempo asignado para resolver los 120 reactivos.
Ella reconoció que en esta evaluación el nivel de dificultad aumentó, "porque aunque si venían los mismos temas, estuvo más complejo, porque metieron cosas que antes no preguntaban".
No obstante, se dijo confiada de volver a ser aspirante seleccionada, "porque estudié un año entero".
Jorge, aspirante rechazado en la licenciatura de Veterinaria, tras faltarle 7 aciertos, coincidió que en esta prueba incrementó el nivel de dificultad, "porque se notaba que habían aprendido la lección para no cometer los mismo errores".
"Nos pidieron que nos levantáramos las mangas, que tuviéramos el teléfono apagado debajo de nuestro asiento y los noté más estrictos con la vigilancia", dijo.
Él, quien se siente confiado de ser admitido en la licenciatura en esta ocasión, contó que siempre estuvo de acuerdo con la aplicación del examen de control presencial, "pues yo no realicé trampa y merecía otra oportunidad para poder ingresar".
Lucila, aspirante a la carrera de Psicología, quien fue rechazada en el primer examen de admisión, relató que "estuvo más difícil. No venía ninguna pregunta de la guía. Aumentaron el nivel de dificultad, pero también bajaron la cantidad de aciertos mínimos y seguramente tiene que ver con eso".
Ella confesó que desde el anuncio de la aplicación del examen de control estuvo de acuerdo, "porque es importante que los resultados se den por el conocimiento de los aspirantes y no por ayuda o por cualquier otro medio. Es mejor presencial y no estamos preparados para evitar a los tramposos".