Oaxaca, Oax.- "Estoy dolido porque lo quería como un hijo", dice Ares Edgardo Jiménez del Toro, tío de Israel Enrique Gallegos Soto, periodista muerto durante el descarrilamiento del Tren Interoceánico, ocurrido el 28 de diciembre.
En su tienda, frente a la estación del Tren Interoceánico de Matías Romero, en el Istmo de Tehuantepec de Oaxaca, Ares Edgardo, de 71 años, recuerda que él estaba en Unión Hidalgo, un municipio de la región que se encuentra a 67 kilómetros de Matías Romero, cuando le avisaron que el tren en el que viajaba su sobrino Israel Enrique y Karen Leyva, esposa de éste, se había descarrilado en el tramo de Nizanda y que el vagón había caído en el precipicio.
Al principio creyó que era una broma del "Día de los Inocentes" que precisamente se celebraba ese domingo 28 de diciembre. Una de las razones que lo hizo pensar que era una broma es que en el tramo de Nizanda no hay barrancas, al menos no tan grandes como le informaron; después, le dijeron que ocurrió cerca de Chivela, una localidad del municipio de Asunción Ixtaltepec, donde sí hay despeñaderos a un costado de la vía.
A las pocas horas, recibió la noticia de que Karen, esposa de Israel, estaba hospitalizada; pero no sabían nada de su sobrino. Cerca de la medianoche del 28 de diciembre, Ares fue informado por su familia que Israel había muerto en el descarrilamiento.
Ares asegura que recorrió el tramo en el que ocurrió el descarrilamiento y que, además, de acuerdo con las personas que trabajaron ahí, se observa y se afirma que los trabajos estuvieron mal hechos, que no removieron el balastro viejo, y el que agregaron no sirve; tampoco pusieron cementante que se coloca para fijar las rocas del balastro, con el fin de mejorar la estabilidad de las vías, y dejaron durmientes de madera podridos. Por eso, para él la culpa de la muerte de su sobrino Israel fueron los malos trabajos.