Ciudad Juárez, Chih.- El auditorio “Gracia Pasquel” de la UACJ está atiborrado. En ese hacinamiento todos esperan a Andrés Manuel López Obrador, virtual presidente electo.
Abundan caras con semblante triste y duro.
Familiares de personas que han desaparecido a manos del crimen, de hijas secuestradas, de hijos maniatados, son quienes esperan a AMLO en la puerta del recinto.
Al igual que todos los días lo hacen las personas que esperan tomarse una fotografía con López Obrador, los dolientes le permiten acercarse al estrado, pero el dolor no posa para la selfie. Le gritan que no pueden más.
La gente grita, llora, se avienta para estar al frente del recinto y mostrar la manta con el rostro de su hija, de su nieta, de su esposa muerta o desaparecida.
Alfonso Durazo, el próximo titular de la Secretaría de Seguridad Pública, dice con voz firme: “Déjenlos que se acerquen, déjenlos pasar, que para ellos es este foro”.
Le sigue la próxima secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero. Habla firme, no cede ante los gritos, pero escucha. Mira a una madre que llora y le dice:
“Entendemos que acercarse a estos foros no es fácil”.
Los reclamos y gritos no son tantos porque los asistentes los guardan para el siguiente expositor, Andrés Manuel López Obrador.
Su discurso se hace largo, pero el doliente se desespera y quiere que lo escuchen. En coro, un grupo de mujeres grita: “Nuestras hijas con vida y castigo a los culpables”.
“¿Para cuándo tendremos noticia de estos foros?”, y él responde: “Para noviembre”. ¿Y cuándo volveremos a saber de usted? “¡No queremos promesas!”, le gritan.