Fosas ilegales, gigantesco reto para Jalisco

Entre enero de 2019 y diciembre 2020 hallan los cuerpos de 445 personas en fosas clandestinas

Guadalajara, Jal.- Alfredo Ezequiel Campos Ayala, de 25 años, desapareció el 26 de septiembre de 2019.

Eran las 07:40 horas, cuando cuatro sujetos armados irrumpieron en su casa en el fraccionamiento Chulavista, en Tlajomulco, para sacarlo por la fuerza y llevárselo en ropa interior a bordo de una camioneta Cherokee; desde ese día, su madre, María Guadalupe Ayala, comenzó a buscarlo y, en febrero de 2020, localizó una de sus manos en el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses.

Desde entonces ha ido encontrando una a una las mismas partes del cuerpo que alguna vez se formó en su vientre.

El cadáver de Alfredo fue localizado en una de las 64 fosas clandestinas que la Fiscalía del Estado de Jalisco ha encontrado entre enero de 2019 y diciembre de 2020; específicamente, en la fosa conocida como Lomas del Mirador II, descubierta el 18 de diciembre de 2019 en el municipio de Tlajomulco y de donde se rescataron un cuerpo completo y 112 restos humanos. Hasta ahora, han sido identificadas 61 personas sepultadas en ese sitio.

Los datos de la fiscalía de Jalisco indican que, entre enero de 2019 y diciembre de 2020, en lo que va de la presente administración encabezada por el emecista Enrique Alfaro, se han localizado los cuerpos de 445 personas, nueve osamentas así como 397 “secciones anatómicas”.

La información proporcionada por la dependencia estatal indica que, hasta el momento, se ha logrado la identificación o preidentificación de 377 personas, pues algunas son parciales, puesto que se han logrado a través de una o varias secciones anatómicas y aún se trabaja en localizar todas las partes de esos cuerpos.

Sólo la Fiscalía Especializada en Personas Desaparecidas y la Dirección General de Delitos contra las Mujeres, Delitos en Razón de Género y Trata de Personas indicaron que de las personas que han logrado identificar (330 entre ambas), 26 son hombres, 303 son mujeres y de una no se tiene dato.

De este número de personas identificadas, la mayoría (147) tenían entre 20 y 29 años.

En febrero de 2020, en los descansos del Servicio Médico Forense, María Guadalupe logró reconocer una de las manos de su hijo por el tatuaje de un lobo que tenía, y desde entonces, ha tenido que aprender a buscar entre los restos de otras personas, viendo cientos de fotografías de cadáveres.