Ciudad de México.- El problema de las empresas chatarra Fertinal y Pro Agro ya tocó la esfera de esta administración. Aun conociendo la situación financiera y operativa de la subsidiaria Pemex Fertilizantes —controladora de ambas empresas— y cómo las recibieron por el cambio de gobierno, en febrero pasado, su Consejo de Administración aprobó su capitalización para mantenerlas.
Ni la propuesta de venderlas, que fue discutida a nivel del máximo órgano de gobierno de Pemex en octubre de 2017, cuando se avaló la desincorporación de la subsidiaria y sus filiales “para maximizar el valor de la empresa”, fue suficiente para que las nuevas autoridades de Pemex reconsideraran mantenerlas.
La propuesta de venta, que más tarde fue desechada, incluía a las tres unidades de Pemex Fertilizantes: Fertinal es el principal productor de fertilizantes fosfatados en América Latina, con una planta en Lázaro Cárdenas, Michoacán, y una mina en Baja California Sur, cuya capacidad es de 1.4 millones de toneladas al año; ProAgro, con una planta de urea en Pajaritos, Veracruz, y el complejo Cosoleacaque, Veracruz, es el único productor de amoniaco en el país.
A pesar de ello y con la ausencia de varios titulares —representados por sus suplentes—, el pasado 26 de febrero el Consejo de Administración de Pemex, ya encabezado por la titular de la Secretaría de Energía, Rocío Nahle, y el responsable de Hacienda, Carlos Urzúa, autorizó la capitalización de Pemex Fertilizantes y sus filiales, por lo que dio instrucciones a las administraciones de la petrolera “a realizar los actos necesarios para el cumplimiento de este acuerdo”.
El monto de la operación de capitalización fue reservado por cinco años desde diciembre de 2018, debido a que “forma parte de un proceso deliberativo”.
La decisión había sido tomada cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador comentó el pasado 18 de junio —fecha en que esta casa editorial publicó que el expresidente Enrique Peña Nieto era investigado en Estados Unidos por soborno en la operación compra-venta de Fertinal—, que el gobierno federal analiza qué hacer con esas plantas.
“Estamos pensando qué es lo es que más conviene… echarla a andar para producir nosotros los fertilizantes que ayudarían al campo…, pero tenemos que cuidar bien para no echarle dinero bueno al malo, o sea, ver costo-beneficio.