Abel, Daniel de Jesús, Roberto de Jesús, Aurelio Antonio y Gonzalo, llegaron el 23 de enero a Chilapa, a vender muebles de madera, siete días después los encontraron desmembrados en bolsa negras.
El martes 23 de enero, los cinco salieron de la comunidad de Coxolitla, en el municipio de Acultzingo, en Veracruz rumbo a Chilapa. Partieron en una camioneta de redilas color gris llena de muebles para vender.
A las 8 de la noche, ya en Chilapa, Abel se comunicó con su cuñada a Veracruz. El joven le dijo que saldrían a buscar a uno de sus compañeros que no regresaba. Colgaron la llamada y Abel nunca más volvió a contestar su celular.
La cuñada lo llamó insistentemente sin suerte. Lo mismo hicieron los demás familiares. El sábado 27, la mujer se comunicó al número único de emergencia 911 para reportar que desde las 8 de la noche del 23 de enero perdieron comunicación con su pariente y sus acompañantes.
Los familiares de Abel y sus cuatro compañeros los volvieron a ver este viernes. Lo hicieron en las instalaciones del Servicio Médico Forense (Semefo) en Chilpancingo; reconocieron sus restos desmembrados sobre planchas metálicas.
Las dudas también se disiparon cuando vieron en la Fiscalía General del Estado (FGE) la camioneta de redilas en la que los cinco hombres salieron el martes 23 de enero.
Abel, Daniel, Roberto, Aurelio y Gonzalo, todos indígenas nahuas, estuvieron siete días desaparecidos. Este martes 30 de enero, los encontraron: estaban en la colonia los Maestros en la periferia de Chilapa.
Sus cuerpos sin vida tenían las cabezas despegadas y las extremidades sueltas. Con ellos encontraron otros dos cuerpos, uno de ellos de una mujer.
Este viernes, los 10 familiares que llegaron a la FGE pasaron horas y horas en espera de que les entregaran los cuerpos para que de inmediato se regresaran a Coxolitla, su pueblo. La salida fue hasta después de las 9 de la noche.
Durante casi 10 horas, a los parientes de las víctimas les fueron tomadas declaraciones y pruebas genéticas para confirmar la identidad, sin embargo, no se esperaron a los resultados.
El regreso a Coxolitla fue resguardado por policías ministeriales de Guerrero, quienes acompañaron a los deudos hasta el estado de Morelos, donde agentes de Veracruz continuaron el camino.
El fiscal general del estado, Xavier Olea Peláez, atribuyó la ejecución al grupo delictivo Los Ardillos, que disputa el control de toda la Montaña baja y la región Centro de Guerrero con Los Rojos.
Cuando parecieron los cuerpos el martes pasado, Olea Peláez en un comunicado dijo que los siete desmembrados estaban relacionados con la delincuencia organizada, sin que la investigación concluyera.