"Haré que a ningún niño le falte medicina"

En llanto y con la voz entrecortada, Walter Rupprecht, padre de Ana Lucía, una pequeña que falleció tras varias omisiones médicas en hospitales de México y Suiza, dice que la muerte de su hija no será en vano y exigirá que en México haya un mejor sistema de salud.

El pasado 28 de enero, Walter y Ana Lucía abordaron un avión en la Ciudad de México para ir a Europa ante el desabasto de medicamentos para el cáncer. La niña se encontraba en fase de remisión de su leucemia y viajó para terminar su tratamiento en Suiza; sin embargo, una serie de descuidos en ese país terminaron costándole la vida.

"Ella no tenía por qué haber venido a Suiza, si ella hubiera tenido todo el medicamento en México, felices nos hubiéramos quedado ahí, fueron meses muy complicados, al menos ahora mi hija ya dejó de sufrir y eso es lo importante", lamenta Walter.

Desde mayo de 2019, cuando Ana Lucía fue diagnosticada con una leucemia aguda, su familia costeó los medicamentos debido a que el Hospital 20 de Noviembre, en la Ciudad de México, no tenía los suministros suficientes.

Ya en Suiza, la pequeña también sufrió omisiones. Según su familia, los doctores del Hospital de Niños de Zurich no le aplicaron cuatro quimioterapias intratecales, faltó un aspirado de médula, no realizaron un examen de toxicología ni tampoco le proporcionaron suficientes medicinas, por lo que adquirió una neutropenia severa, además, fue enviada a su casa sin ser atendida.

Esto le provocó una recaída el 14 de junio, cuando entró en paro y estuvo muerta por cinco minutos. Los médicos intervinieron y lograron salvarla, aunque con muchos daños en sus órganos, por lo que debió ser conectada a una máquina que sustituyó las funciones de su corazón, riñones y pulmones.

Así se mantuvo por 10 días, periodo en el que hubo complicaciones de sangrado, coágulos e infecciones. Ante esta situación, sus padres decidieron desconectarla. "Nosotros hicimos todo lo que pudimos por mi bebé, pero no fue suficiente y ahora no está con nosotros y eso me mata".

Con el dolor de haber perdido a su hija, Walter asegura que en su vuelta a México tratará de visibilizar las consecuencias del desabasto de medicinas. "Voy a hacer que valga la pena todo este sufrimiento que tuvo mi hija, que ningún niño crezca con esquemas incompletos".

La Cancillería ya apoya a esta familia para coordinar su regreso a México, luego de que reciban las cenizas de Ana Lucía hoy.

"Tendremos que aprender a vivir con este dolor, porque olvidar, jamás; ella era el amor de mi vida", dice Walter y se acongoja.