HISTORIAS DE PERRITOS

Hace unos 30,000 años un joven lobo de los que merodeaban buscando restos y huesos, cerca de los campamentos de los cazadores humanos, tomo confianza y se hizo amigo de alguien en la tribu, probablemente una mujer que cocinaba o un niño. El pequeño lobo se adaptó a la tribu como si fuera su manada. Sabía bien cómo comportarse, pues venia de una especie grupal de cazadores y conocía las leyes de toda sociedad:  Identificar y ser muy amistoso con los de mayor jerarquía; nunca gruñirle a nadie de la manada y estar alerta en la noche, por cualquier olor o ruido que pudiera ser un posible depredador, tal vez un leopardo o una hiena. 

? Todos nuestros perros descienden del lobo gris (Canis lupus.) El nombre científico de nuestros perros es Canis lupus familiaris. Siendo solo una subespecie de lobos.  

La amistad prosperó y ambas especies se ayudaron. Los canidos con su prodigioso oído y olfato, detectaban a depredadores y presas, mientras que los hombres cazaban con sus lanzas. Hay quien afirma que las pequeñas bandas de humanos no hubieran sobrevivido, entre leones y dientes de sable, sin esta oportuna alianza. Todos nuestros perros actuales descienden de esos salvadores lobos grises ancestrales. 

A lo largo de generaciones, ambas especies evolucionaron juntas, reconociendo gestos, tonos, lenguaje corporal. Mas recientemente, con la crianza selectiva, adaptamos sus formas y hábitos según nuestras necesidades. Sin embargo, en el interior de cada perro, en su subconsciente, cree todavía, estar en las primitivas llanuras y bosques de Eurasia. Cuando corren tras una moto les parece estar persiguiendo un alce o un venado.  


? Las manadas de lobos son admirablemente unidas y jerárquicas. Cada uno sabe su lugar y colabora valientemente en la caza y defensa del grupo. 

 

Los lobos domesticados aprendieron a convivir con los difíciles y temperamentales humanos. Estos vencieron a los depredadores; crearon agricultura, tecnología, civilización… pronto olvidaron su origen, tribal y natural. El ego y orgullo del Homo sapiens creció desmesuradamente.  Los miembros de nuestra especie creyeron que todo el mundo les pertenecía, que había sido hecho exclusivamente para ellos. Los antes amigos perros, confiados en la vieja amistad, nunca entendieron lo que ocurría. Se convirtieron en objetos con dueño, en esclavos valorados solo por su utilidad práctica. Con la crianza selectiva se desarrollaron cientos de razas de tamaño, formas y temperamentos, acordes a las necesidades humanas. 

Rene Descartes, filósofo francés afirmo en el siglo XVII que los animales funcionaban por instintos. Que eran como robots, sin valor subjetivo pues carecían de alma. Este falso concepto ha causado que muchas personas cometan crueldades hacia los perros. No obstante, todos los animales tienen derecho a la vida, a su bienestar; y esto ya es ley. Durante ese tiempo, los perros aprendieron a entender los tonos y gestos humanos. Se hicieron leales miembros de las familias. Otros aprendieron a realizar funciones de rescate, en avalanchas y derrumbes. Recordemos cuantas vidas humanas han salvado los perritos rescatistas en los terremotos en México.

Desde la publicación de la Teoría de evolución, por Charles Darwin quedo evidente que todos los seres vivos, descendemos de un ancestro común. Compartimos estructuras, fisiologías y funciones cerebrales evolucionadas a lo largo del tiempo geológico. Así tenemos humanos y mamíferos compartimos las mismas emociones y sentimientos, produciendo los mismos neurotransmisores y hormonas. ¿Por qué habría de ser diferente si venimos de la misma evolución y naturaleza?  


? Como mamíferos que somos, Canidos y Humanos compartimos estructuras cerebrales similares con funciones similares. Las áreas de las emociones y sentimientos en ambos grupos son iguales. 

 

Los cerebros en los mamíferos evolucionaron, durante millones de años y generaciones. La mayoría compartimos el Tallo encargado de coordinar funciones y sensaciones básicas como hambre o violencia, evolucionado en peces y reptiles. El hipotálamo y sistema límbico que procesa emociones, evolucionado en los mamíferos y el neocórtex que almacena memoria de experiencias y realiza más o menos razonamientos. 

Jane Goodall, famosa primatóloga, quien ha estudiado chimpancés silvestres en África. afirma que el comportamiento humano es muy parecido a de esos simios: oportunistas, tramposos, viviendo en grupos patriarcales y autoritarios. Curiosamente, las leyes e ideales éticos desarrollados en la civilización humana son naturalmente cumplidos en los lobos silvestres; no así en las sociedades humanas que requieren disciplina vigilancia y control por la fuerza. Mark Twain, escritor norteamericano dijo: “Si existe un cielo, debe estar lleno de almas de perritos, pues ellos si cumplen todos los requisitos, mejor que los humanos”

Las películas que recomendamos, que tocan temas reales y profundos en la psique humana y animal, son: “Alfa” de Albert Hughes, 2018; “Mi amiga Palma” de Ekaterina Mavromatis, 2021; “Mi amigo Enzo” de la novela de Garth Stein, dirigida por Simón Curtis “La razón de estar contigo” 1 y 2 de las novelas por W. Bruce Cameron, 2017. “Togo” una historia real de trineos en Alaska, 2019 de Ericsson Core.