A través de su editorial Desde la Fe, indicó que los niños son sujetos de amor, cuidado y derechos que deben ser respetados en todo momento.
Agregó que las realidades que enfrentan muchos niños en México, como violencia, abandono, pobreza, o la fragmentación familiar demandan cuestionarse si realmente se está cumpliendo con la misión de protegerlos.
En ese sentido, recordó las palabras del cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México, quien recientemente manifestó que "no podemos acostumbrarnos a que un niño sufra; cada uno de ellos es un regalo de Dios con el que debemos asumir nuestro compromiso".
Por ello, puntualizó que la familia sigue siendo el primer espacio donde se aprende a amar y a ser amado y destacó que la comunidad eclesial tiene un papel en acompañar, formar y proteger.
Ello, dijo, implica generar ambientes seguros en parroquias, escuelas y espacios pastorales, además de formar conciencias que sepan reconocer y denunciar cualquier forma de abuso.
"Cuidar a los niños también requiere el compromiso de escucharles, reconocer su voz y acompañar sus procesos. En resumen, requiere vivir el mandamiento del amor que Dios nos dejó", añadió.