Culiacán, Sin.- Los habitantes de la sindicatura de Jesús María (ubicada a sólo 49.7 kilómetros al norte de la capital del estado), donde fuerzas federales, en un operativo quirúrgico, lograron recapturar a Ovidio Guzmán, aún reclaman la reposición de sus pérdidas en enseres y por daños en sus viviendas.
El activista en derechos humanos y exómbudsman estatal, Óscar Loza Ochoa, visitó esta zona, donde sus habitantes permanecieron desde la madrugada del día 5 de enero por más de 12 horas refugiados en sus hogares, sin luz eléctrica, agua potable y comunicación, y asegura que aún recoge testimonios escalofriantes de lo que vivieron y de las secuelas que padecen.
“Uno de los mayores reclamos es que el Ejército se retire de esa zona. Para ellos su permanencia es intimidatoria, se sienten acosados, vigilados, como si todos los que viven en las pequeñas rancherías y poblados estuvieran relacionados con actividades ilícitas”, afirma el activista.
Ese planteamiento ya fue expuesto al propio gobernador del estado, Rubén Rocha Moya, el cual ofreció a los pobladores gestionar ante el presidente Andrés Manuel López Obrador la salida de los militares de esa región, pero no se ha dado una respuesta en ese sentido; los elementos permanecen en vigilancia continua.
Desde su punto de vista, el Estado ya desplegó programas de ayuda con despensas, cobertores, ropa, tinacos de agua, estufas, refrigeradores y muebles, dañados por impactos de bala, e incluso, con indemnizaciones a propietarios de vehículos destruidos, por lo que el segundo paso es retirar del lugar al Ejército.
“Uno de los puntos vitales que no se pueden descuidar es la atención de los niños, quienes aún tienen frescas en su memoria las escenas de los continuos combates armados que se escenificaron por varias horas entre grupos armados y el Ejército; es ahí, donde la asesoría sicológica es vital”, considera. Los daños por los sucesos del segundo Jueves negro aún no dejan varios hogares. Es el caso de Luisito “N”, de 14 años de edad, quien está hospitalizado en Culiacán con graves secuelas en su salud por las lesiones que sufrió por armas de fuego.
Para el activista de derechos humanos y exómbudsman estatal, en los dos culiacanazos (el 17 de octubre de 2019 y el 5 de enero de 2023) lo que se vio es que los grupos delictivos cuentan con un verdadero miniejército adiestrado, capacitado y dotado de armamento sofisticado y unidades con blindajes para hacer frente al Estado.
Óscar Loza expone que es prematuro evaluar la secuela que traerá consigo la captura de Ovidio Guzmán López, ocurrida en un operativo federal en la sindicatura de Jesús María, en Culiacán.