Indagan causa del incendio en Hermosillo

Las autoridades sopesan que pudo tratarse de un accidente causado por un transformador

Hermosillo, Son.- La Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora (FGJE) informó que la principal línea de investigación sobre la explosión ocurrida la tarde del sábado en una tienda Waldo’s de Hermosillo apunta a un posible accidente relacionado con un transformador ubicado dentro del establecimiento.

El siniestro registrado en la tienda situada sobre la calle Doctor Noriega, entre Matamoros y Juárez, dejó un saldo de 23 personas fallecidas y 12 heridas, de acuerdo con datos confirmados por el fiscal Gustavo Rómulo Salas.

El estallido provocó un incendio de gran magnitud que consumió rápidamente el interior del comercio. Según testimonios, varios clientes buscaron refugio dentro del local tras la detonación, quedando atrapados entre las llamas antes de poder evacuar.

La FGJE precisó que, de manera preliminar, el evento se considera accidental y que los peritos trabajan sobre la hipótesis de una falla eléctrica o explosión en un transformador interno como posible origen del incendio.

Una vez que el Departamento de Bomberos concluya con las labores de enfriamiento y retiro de escombros, los investigadores ingresarán al inmueble para realizar un peritaje estructural que permita confirmar o descartar esta versión.

Los primeros reportes indican que la mayoría de las víctimas murieron por inhalación de gases tóxicos, al quedar atrapadas dentro del local sin posibilidad de poder escapar. 

A causa de la explosión, las autoridades estatales ordenaron el cierre temporal de las tiendas Waldo’s en Sonora.

LUTO EN LA CIUDAD

Eran las 3:09 de la tarde cuando el silencio del centro se quebró. Primero, un apagón. Luego, un bajón de luz. Y enseguida, la explosión. El estallido sacudió los cristales de los comercios vecinos y entonces de desató el infierno.

Hugo Candiani, dueño de una cafetería a pocos metros del lugar, recuerda los segundos previos. “Todo empezó con un apagón. En treinta segundos volvió la luz, pero luego vino otro bajón y explotó. La explosión fue hacia arriba, no hacia abajo. Los carros empezaron a tronar, la gente corría, gritaba… Fue un caos total”, relata con la voz quebrada.

Conoce de vista a varias de las jóvenes empleadas que trabajaban ahí. “Eran clientas mías, chicas entre 19 y 25 años. Comían aquí, platicaban. Muy buenas personas”, dice con voz triste.

El corazón de Hermosillo late más lento. En las calles aún hay olor a ceniza y ecos de sirenas. Las autoridades contabilizan pérdidas; las familias, ausencias. El fuego se apagó, pero el dolor sigue ardiendo, por un incidente trágico que nunca debió ocurrir.