Guadalajara, Jal.- Intentaron reventar la segunda marcha para protestar por el agua contaminada en Guadalajara. ¿Quiénes? Todo dependerá de quién sea su villano favorito. Y aunque lograron dislocarla durante algunas horas, no pudieron dispersarla y miles de ciudadanos terminaron frente a Palacio de Gobierno, en el primer cuadro tapatío, gritando, exigiendo la renuncia del gobernador y bailando durante un rato.
Cuando la mayoría de la gente se retiró, emergieron grupos que derribaron vallas y cámaras de seguridad, pintaron las paredes y ventanas del edificio e incendiaron sus puertas y quemaron el acceso del Congreso de Jalisco.
Hasta pasadas las 15:00 horas la violencia parecía conjurada y muchos de los que protestaban se retiraron; emergió entonces un grupo que derribó vallas, tumbó cámaras de seguridad y “atacó” con pintura en aerosol las puertas, paredes y ventanas del palacio.
Más tarde varias detonaciones resonaron a lo lejos desde el otro lado de la Plaza Liberación: sin que nadie lo esperara un grupo de sujetos lanzó petardos y bombas molotov contra las puertas del Congreso de Jalisco.
El gobernador Pablo Lemus señaló que ajustó la estrategia de acompañamiento y seguridad para proteger a los manifestantes y evitar confrontaciones.
“Esta vez, ni los ciudadanos ni las fuerzas del orden cayeron en la provocación de los violentos”, sostuvo el gobernador.
Alrededor de las 18:00 horas reportes extraoficiales señalaban que la policía de Guadalajara había detenido a los responsables de las quemas.
Een redes sociales la discusión era quien pagó a los reventadores, pocos hablaban del agua.