Agentes de la Fiscalía detuvieron a Fernández el 28 de agosto de ese año porque el Ministerio Público señaló indicios suficientes para considerarlo como probable responsable de la muerte de su esposa.
En enero del 2019 un Tribunal de Enjuiciamiento sentenció a Fernández a 47 años de prisión. Posteriormente, el Tribunal Federal concedió el amparo y ordenó dictar una nueva resolución conforme a parámetros específicos, entre ellos valorar si las pruebas de la Fiscalía eran suficientes para acreditar la responsabilidad del acusado, con pleno respeto al principio de presunción de inocencia.
Después, la Sala Colegiada determinó que el material probatorio era insuficiente para sostener la condena, por lo que el 28 de octubre de 2026 dictó sentencia absolutoria y ordenó la inmediata libertad de la persona sentenciada.
El Poder Judicial de Tamaulipas precisó que esta resolución no niega los hechos ni la muerte violenta de la víctima, como quedó establecido en la resolución del Tribunal Federal. Lo que determina es que las pruebas presentadas durante el juicio no fueron suficientes para demostrar la responsabilidad penal de la persona acusada.