Foto: El Universal
Lavinia mueve con dificultad su silla de ruedas en el pequeño espacio que le dieron en el mercado provisional de Juchitán. Cuando ofrece sus dulces de camote y durazno le sonríe a los potenciales clientes, pero cuando le preguntan cómo se siente, su rostro se apaga.
Lavinia confiesa que ha deseado haber muerto en el terremoto del 7 de septiembre, porque para ella, una mujer de andanzas, de caminar horas por las calles del pueblo ofreciendo sus dulces casa por casa, no tener una pierna es un tremendo castigo.
"Lloro, ahora no mucho, pero lloro cuando veo mi pierna, cuando me veo en esta silla de ruedas, cuando veo que no tengo casa. Mi nieta me regaña, por ella sigo con ánimos. El mercado me cura mucho, porque veo gente, platico, porque aquí hay vida y mucha alegría".
Lavinia Valencia Suárez tiene 54 años, pero aparenta más. Su nieta María de Lourdes es su único apoyo para moverse por toda la ciudad en una silla de ruedas que le donaron y que el uso diario ya desgastó.
Vive debajo de unas lonas en el patio de su casa, ubicado entre callejones de la ribera del río en la Quinta Sección; su hogar se vino abajo la noche del sismo. Ella quedó atrapada, su pierna derecha fue la más lastimada, en una primera revisión fue atendida por un médico privado sin lograr alivio, un mes después fue internada en una clínica, también privada, y operada para salvarle la vida; perdió su extremidad, gastó todo lo que tenía y lo que no tenía, hasta el recurso del Fonden.
Durante la contingencia no tuvo acceso al servicio de salud gratuito, ni siquiera al Seguro Popular; nunca fue inscrita ante el Registro Civil, nunca existió de manera legal, por lo tanto no tuvo acceso a educación y salud pública.
A un año, 8 mil damnificados sin apoyo
A un año del sismo de 8.2 grados que sacudió el sureste mexicano el 7 de septiembre de 2017, hay más de 8 mil damnificados que no han recibido apoyo para la reconstrucción de sus viviendas: 3 mil en Chiapas y más de 5 mil en Oaxaca.
En Chiapas, donde el sismo dejó 16 muertos y un total de 46 mil 773 viviendas con daños, son al menos 3 mil los damnificados a quienes el gobierno estatal no les ha liberado los recursos para la reconstrucción de sus casas, pese a que fueron catalogadas como pérdida total.
La razón, explica Luis Fernando Bautista Castellanos, secretario técnico de la Comisión Especial de Reconstrucción del Congreso estatal, es que aun cuando la Federación aportó mil 588 millones de pesos para la reconstrucción, el gobierno estatal no ha entregado los recursos de coparticipación que le correspondían.
"La Federación canalizó los fondos, pero realizó ajustes, y los entregó de manera diversificada para que de esos fondos tocara a todos los afectados, porque el gobierno chiapaneco no deposita aún los 620 millones 722 mil pesos acordados", dijo Bautista en entrevista con EL UNIVERSAL.
Para que el gobierno estatal deposite los recursos faltantes, primero volverá a verificar las 46 mil 773 casas con daños, pues en conjunto con la Sedatu se percataron de que "hay viviendas que aunque fueron reportadas no sufrieron realmente daños", argumentó el funcionario estatal.
Bautista Castellanos indica que, de acuerdo con la Sedatu, los recursos federales del Fondo de Desastres Naturales ( Fonden) se usaron para atender 32 mil 700 viviendas con daños parciales y 14 mil 73 con pérdida total, grupo en el que se incluyen las 3 mil que aún están pendientes de rehabilitación en 16 municipios.
Los daños en Oaxaca. En el caso de Oaxaca, donde el terremoto dejó un saldo de 82 muertos y 65 mil 632 viviendas dañadas, la cifra de damnificados que aún no reciben recursos para volver a levantar sus hogares es de al menos 5 mil personas, sólo en el Istmo de Tehuantepec.
De acuerdo con lo que ha denunciado la alcaldesa de Juchitán, Gloria Sánchez, la mayoría de ellas debido a que inicialmente, tras el sismo del 7 de septiembre estas viviendas fueron catalogadas con daño parcial, pero luego de más de 20 mil réplicas terminaron por vencerse.
Según la autoridad municipal, estas personas fueron incluidas en una segunda verificación en marzo pasado, tras el terremoto que azotó a Pinotepa Nacional, el tercero que golpeó a Oaxaca en menos de un año, pero hasta ahora los recursos para sus viviendas no han sido liberados.
El delegado de la Sedatu en Oaxaca, Elpidio Concha Arellano, confirmó en entrevista con EL UNIVERSAL que las casas de estos 5 mil damnificados, concentradas en ocho municipios del Istmo, fueron incluidas en el total de viviendas afectadas, tras una petición del gobierno estatal y que fue aceptada por la Secretaría de Gobernación, y ya se incluyeron en la verificación de daños realizada en marzo pasado.
El funcionario afirma que el próximo mes comenzarán a entregarse los recursos a estos 5 mil damnificados, quienes recibirán como apoyo materiales de construcción en lugar de tarjetas. Sin embargo, el delegado explicó que de esas 5 mil, son mil 800 las viviendas consideradas con pérdida total, y el resto se clasificó como daño parcial, y en una tercera categoría como daño menor.
"No hay por qué alarmarse, esté o no esté el actual gobierno federal se entregarán los apoyos. De hecho ya están disponibles 80 millones de pesos para atender a estos damnificados", asegura el delegado.
Retraso. Además de estos 5 mil damnificados, hay otras 3 mil 846 viviendas que, según el titular de Secretaría de las Infraestructuras, Fabián Herrera, están “por iniciar la reconstrucción” y no lo habían hecho por falta de recursos.
Otra demora es que existen otros 400 damnificados que no han recibido su tarjeta del Fonden, reconoció el gobernador Alejandro Murat. De acuerdo con la coordinación estatal de Bansefi, los motivos son incumplimiento del beneficiario a la cita de entrega, errores en los datos o inexistencia de los domicilios. La entrega de tarjetas culminó el pasado 7 de agosto.