Ciudad de México, 22 abr (EFE).- La economía mexicana habría arrancado 2026 con un primer trimestre cercano a la contracción y su recuperación dependerá, sobre todo, de que disminuya la incertidumbre a la inversión y avance la negociación comercial con Estados Unidos, advirtió este miércoles el economista jefe de Citi México, Julio Ruiz.
Economía mexicana inicia 2026 con debilidad y retos en inversión
Durante una presentación sobre el panorama macroeconómico de México, el especialista explicó que la actividad mostró un inicio de año débil, con una caída importante en enero no solo en la producción industrial, sino también en los servicios, un componente que hasta ahora había resistido mejor.
Aunque febrero y marzo podrían mostrar cierta recuperación, señaló que no sería suficiente para compensar el tropiezo del arranque del año.
Por ello, Citi estima que el primer trimestre de 2026 podría ubicarse cerca de cero o incluso registrar una ligera caída frente al trimestre previo, a una semana de su publicación.
El grupo financiero mantuvo, sin embargo, su previsión de crecimiento de 1,4 % para este año.
Ese avance, precisó, incorpora un efecto estadístico favorable procedente del cierre de 2025, mientras que la recuperación más clara de la economía descansará en una mejora de la inversión hacia la parte final del año.
Así como en la revisión favorable del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), aunque mantenga algunos aranceles, sin perder su ventaja relativa frente a países fuera del acuerdo regional.
Inversión privada y comercio con EE.UU. condicionan recuperación
No obstante, Ruiz subrayó que el principal foco de debilidad sigue siendo la inversión privada, afectada por el entorno geopolítico, la incertidumbre comercial y los cambios en el marco institucional.
A grandes rasgos, dijo que hasta un 70 % de la debilidad económica prevista para 2026 está vinculada a ese factor.
En ese contexto, consideró que la inversión difícilmente mostraría una recuperación clara antes del cuarto trimestre, ya que las decisiones empresariales toman tiempo incluso si mejora el panorama.
Frente a ello, el consumo privado seguiría funcionando como principal soporte de la actividad.
Citi atribuyó esa resiliencia a la masa salarial real, impulsada por los incrementos al salario mínimo, así como a los programas sociales, que podrían sostener la demanda interna al menos durante la primera mitad del año.
El economista jefe añadió que el sector exportador también dependerá del curso de la relación con Estados Unidos, en particular por la exposición del sector automotor a medidas arancelarias.
A su juicio, si la negociación comercial empieza a ofrecer señales más concretas hacia mediados de año, podría generarse un ambiente de menor incertidumbre que favorezca la inversión.
Para 2027, Citi prevé un crecimiento de 2 %, bajo el supuesto de que durante 2026 se logre algún acuerdo que permita extender la recuperación de la inversión y mantenga el impulso del sector exportador.
La perspectiva del banco coincide con el consenso de analistas privados de la Encuesta de Expectativas quincenal de Citi, que prevé que la economía mexicana repuntará 1,4 % en 2026 y es más optimista para 2027, frente al 1,8 % que espera la mediana de los economistas.
En tanto, las proyecciones de los analistas privados son menos favorables que las del Gobierno mexicano que espera crecimientos en rangos del 1,8 % y 2,8 %, para 2026, y de 1,9 % a 2,9 %, en 2027.