Zinacantán, Chis.- En enero, al inicio de la festividad de San Sebastián, las autoridades tradicionales de este municipio acordaron prohibir las campañas de vacunación, porque suponen que tras recibir la dosis “la gente muere”, y como disparados por el acuerdo, miles de tzotziles decidieron no hacer caso a los llamados del IMSS y la Secretaría de Salud, que el 14 de enero anunció la llegada de 9 mil 750 biológicos.
Como en Zinacantán, tzotziles de San Juan Chamula y Aldama tampoco quieren vacunarse, porque en el primer municipio, cuando llegaron las primeras dosis, los habitantes decidieron no acudir a la clínica de la Secretaría de Salud en la cabecera municipal.
Entonces, fueron turistas nacionales y extranjeros quienes recibieron el biológico, mientras que en San Juan Chamula, de 7 mil 500 habitantes de la cabecera y 21 comunidades, hasta hace un mes sólo 70 hombres y mujeres se habían vacunado.
Desde el inicio de la pandemia en Zinacantán, los tzotziles han mantenido su vida normal, pues durante las festividades de San Sebastián, en enero, y la de San Lorenzo, en agosto, no ha habido restricciones para asistir a los conciertos masivos de artistas que han llegado de otros estados; tampoco usan cubrebocas.
En Chenalhó, al igual que Zinacantán y San Juan Chamula, los tzotziles tampoco quieren acudir a inmunizarse.