Los seres humanos están poniendo a la naturaleza en mayores problemas ahora que en cualquier otra época de la historia, ya que más de un millón de especies de plantas y animales están en riesgo de extinción, advirtió la ONU el lunes en su primer informe amplio sobre biodiversidad, aunque añadió que aún hay tiempo para enderezar el rumbo.
“Hemos reconfigurado drásticamente la vida en el planeta”, dijo Eduardo Brondizio de la Universidad de Indiana, copresidente del informe, en una conferencia de prensa.
La pérdida de especies se está acelerando a un ritmo decenas de cientos de veces mayor que en el pasado, se afirma en el texto. Más de medio millón de especies terrestres “tienen un hábitat insuficiente para su supervivencia a largo plazo” y es probable que se extingan, muchas en cuestión de décadas, a menos que se restauren sus hábitats. Los océanos no están mejor.
“Sin darse cuenta, la humanidad está intentando asfixiar al planeta vivo y al propio futuro de la humanidad”, dijo Thomas Lovejoy, biólogo de la Universidad George Mason, al que se le ha llamado el padrino de la biodiversidad por su labor investigadora. Lovejoy no participó en el informe de la Organización de las Naciones Unidas.
Expertos en conservación de todo el mundo se reunieron en París para presentar el informe, que supera las 1.000 páginas. La Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por sus siglas en inglés) incluyó a más de 450 investigadores, que utilizaron 15.000 informes científicos y gubernamentales.
Las conclusiones no hablan sólo de salvar plantas y animales, sino de preservar un mundo en el que a los humanos se les dificulta cada vez más vivir, señaló Robert Watson, científico británico y exinvestigador de la NASA que dirigió el informe.
“Sin duda estamos amenazando el potencial de seguridad alimentaria, seguridad de acceso al agua, la salud humana y el tejido social” de la humanidad, dijo Watson.
Es también un problema económico y de seguridad a medida que los países se disputan los recursos cada vez más escasos. Los pobres en países menos desarrollados son los más afectados, afirmó Watson.
El resumen de 39 páginas del estudio señala cinco formas en las que el ser humano está reduciendo la biodiversidad:
-La conversión de bosques, praderas y otras zonas en granjas, ciudades y otros desarrollos urbanísticos. La pérdida de hábitat deja a plantas y animales sin hogar. Aproximadamente tres cuartas partes de la tierra en el planeta, dos tercios de sus océanos y el 85% de los cruciales humedales han sido gravemente alterados o se han perdido, dificultándole a las especies su supervivencia, señala el documento.
- Sobrepesca en los océanos del mundo. Un tercio de las reservas pesqueras están sobreexplotadas.
-Se permite que el cambio climático derivado de la quema de combustibles fósiles haga el planeta demasiado cálido, demasido húmedo o seco para que algunas especies sobrevivan. Casi la mitad de los mamíferos terrestres del mundo -sin incluir a los murciélagos- y los hábitats de casi una cuarta parte de las aves han sido alterados por el calentamiento global.
-Contaminar la tierra y el agua. Cada año se vierten en las aguas del planeta entre 300 y 400 millones de toneladas de metales pesados, solventes y residuos tóxicos.
-Se está permitiendo que especies invasivas arrebaten el hábitat de las plantas y los animales nativos.
La lucha contra el cambio climático y salvar a las diferentes especies son dos objetivos igualmente importantes, señala el informe, y el trabajo en esas dos áreas debería ir vinculado estrechamente. Ambos problemas se agravan entre sí porque un mundo más cálido implica menos especies, y un planeta con menos biodiversidad significa que hay menos árboles y plantas para retirar del aire el dióxido de carbono que atrapa el calor en la atmósfera, dijo Lovejoy.
Al menos 680 especies de vertebrados ya se extinguieron desde 1600. Un total de 559 especies de mamíferos domesticadas utilizadas como alimento han desaparecido, señaló el texto. Más del 40% de las especies anfibias del mundo, más de una tercera parte de los mamíferos marinos y casi una tercera parte de los tiburones y los peces están amenazados con la extinción. Muchos de los peores efectos pueden ser evitados al modificar la forma en que cultivamos los alimentos, producimos energía, hacemos frente al cambio climático y nos deshacemos de la basura. Eso involucra una acción concertada de los gobiernos, las compañías y la gente. Los individuos pueden ayudar con cambios sencillos la forma en que comen y utilizan energía, dijo el científico ecológico Josef Settele. Eso no quiere decir que uno se convierta en vegetariano o vegano, hay que equilibrar el consumo de carne, vegetales y fruta, caminar y utilizar la bicicleta más, señaló Watson.