Ciudad de México.- Ni la lluvia, el viento o el Fan fest del Mundial detuvo la Marcha del Orgullo para llegar al Zócalo capitalino y mostrar resistencia LGBTTTIQ+.
Lo que comenzó como una celebración y un arcoíris gigante que cubrió Paseo de la Reforma, terminó con la exigencia principal de garantizar salud, vivienda y educación para personas trans que lo necesitan.
En su 48 edición, la protesta de la diversidad sexual reiteró la importancia de erradicar la discriminación, el estigma hacia sus preferencias y formas de expresión, así como un alto a los transfeminicidios y crímenes de odio hacia la comunidad.
Cientos de miles de personas mostraron con felicidad quiénes son; celebraron, gritaron y alzaron la voz por quienes ya no están y no pudieron ser libres porque la homofobia les alcanzó.
Colectivos de familiares de personas desaparecidas, organizaciones que brindan apoyo y acompañamiento a mujeres trans, personas LGBT con discapacidad, trabajadoras sexuales y pacientes con VIH tomaron las calles de la Ciudad de México para exigir seguridad, atención a estas poblaciones.
Personas de varias generaciones y distintos estados del país, tomaban de la mano a sus parejas con libertad, alegría y orgullo. Alzaban sus banderas, se besaban y abrazaban frente a un público eufórico que celebraba.