La reina del albur se va entre lágrimas y música

Ciudad de México.- Lourdes Ruiz, la reina del albur, sufrió un infarto fulminante la madrugada del sábado en su casa en el barrio de Tepito. La noticia fue como un shock, una cubetada de agua fría.

Se fue aquella señora que vendía ropa desde temprana hora en un tianguis de la colonia Morelos, desde donde daba entrevistas a los medios; la mujer que apareció en una serie de televisión siendo ella misma. La tallerista, la maestra que enseñó lo que ella mejor sabía hacer: el arte mexicano de hablar en doble sentido. La alburera del barrio bravo, la que escribió el libro “Cada que te veo, palpito” y que defendió, lo que algunos piensan que son frases para humillar, como un orgullo nacional.

De 47 años, su cuerpo fue velado este sábado hasta las 18:00 horas en el Salón 3 de las Funerarias García, en la colonia Juárez, a cuatro kilómetros de su colonia Morelos. Sobre su ataúd le colocaron una playera que decía justo lo que siempre fue y por lo que le recordarán: “cabrona”. A ella, a Lourdes, le lloraron familiares y amigos.

Cinco mariachis con trajes negros e instrumentos pulcros llegaron a la capilla blanca y de techos altos después del mediodía para entonar algunas melodías: “Hay que darle gusto al gusto, ¡la vida pronto se acaba!”, se oía retumbar en las paredes blancas.

En los coros, sus cercanos se acongojaban más y trataban de contener las lágrimas. Aquellos que no podían más y se vencían, salían al pasillo de la funeraria para llorar en privacidad.