LAS CAPRICHOSAS NUBES

Las observamos viajando en el viento sin conocerlas realmente, pero dependemos tanto de ellas. La mayor parte de la agricultura del país se riega por la lluvia estacional, al igual que la vida silvestre y ecología del desierto. Sin embargo, en nuestras modernas ciudades las tormentas causan deslaves, derrumbes y caos vial. Los peores daños de los huracanes se deben a sus abrumadoras lluvias que inundan todo. 

Cada nube está hecha de billones de diminutas gotitas de agua suspendidas que le dan ese fulgurante color blanco. Una nube también es una gran máquina termodinámica que utiliza energía latente para formarse, crecer y funcionar. 

Cuando el Sol evapora agua, del mar, río, laguna o charco en el suelo, le imprime energía. (Recordemos que la energía no se crea ni se destruye y solo se trasforma). Esta energía permanece latente en el vapor que se eleva en la atmosfera; con la altura el aire húmedo se enfría y condensa su vapor invisible en gotitas, a la vez que libera calor latente el cual calienta un poco el aire que sigue ascendiendo como globo aerostático, enfriándose y condensándose sucesivamente en más gotitas que se fusionan, crecen y caen como lluvia. Es el ciclo del agua en la Tierra.   


? Ciclo del agua.  Desde la formación de la Tierra, el agua se recicla evaporándose, absorbiendo energía del Sol y liberándola en la atmósfera. No debemos interrumpirlo con capas de cemento o deforestación.   

Las nubes de tormenta crecen verticalmente altas como torres dificultan el paso de la luz oscureciendo sus bases. Técnicamente se llaman CB´s (Cumulo-nibus). La liberación sucesiva de calor latente y condensación, forman rápidas corrientes de aire ascendentes y descendentes, que arrastran las gotas hasta las gélidas alturas congelándolas en granizos. De hecho, si uno analiza la estructura de un granizo recién caído, observará está formado por varias capas de hielo, como cebolla, cada capa formada por un viaje a las alturas dentro de la nube. 

 Al frotarse entre sí las corrientes de aire generan electricidad estática que al descargarse produce relámpagos y truenos. 


? En una nube de tormenta el calor latente liberado por la condensación del vapor en gotas hace ascender a masas de aire casi hasta la estratósfera creando fuertes corrientes de viento. 

Las gotas grandes y pesadas se precipitan arrastrando el aire con ellas, (al igual que en la regadera, las gotas cayendo producen una corriente de aire que agita la cortina) en una nube el efecto es mucho mayor, es la súbita ráfaga de viento que sentimos cuando empieza a llover.  

La cantidad de lluvia se mide en milímetros, que se acumulan en un recipiente, una tormenta puede descargar fácilmente más de 20 mm en una sola noche. Un milímetro de lluvia equivale a un litro por metro cuadrado, o sea ¡10,000 litros, por hectárea o por manzana, multiplíquenlos por 20 en una tormenta común! En montes y sierras con vegetación la lluvia se infiltra al manto freático o el suelo vegetal la absorbe y retiene como esponja, liberándola poco a poco como arroyos o manantiales. 


? Las intensas corrientes crean electricidad estática en la nube que se descarga como relámpagos que iluminan el Cúmulo-nimbus. 

Los aviones comerciales usan su radar meteorológico exclusivamente para evitar esas nubes.

En el absurdo modelo urbanístico actual, el suelo se cubre totalmente con cemento o asfalto, el agua no se infiltra ni se retiene, y grandes cantidades de agua de lluvia corren por la superficie arrasando todo a su paso, esta agua en principio potable, se contamina al arrastrar basura y tierra taponando las alcantarillas para al final mezclarse con las aguas negras, en ocasiones rebasado por las alcantarillas. Un desperdicio total.  


? Existen varios tipos de nubes según su altitud y las más altas están hechas de cristales de hielo.

Es divertido identificarlas en el cielo e investigar en internet. 

Originalmente, la región donde se fundó nuestra ciudad de SLP, era zona de lagunas y abundantes humedales de flora y fauna acuática, alimentados por pequeños ríos y manantiales que colectaban lluvia de las cuencas de la Sierra de San Miguelito, verdaderos oasis en medio del desierto del altiplano. El agua pluvial se infiltraba alimentando un rico manto freático ideal para pozos. El ciclo del agua funcionaba perfectamente, teníamos vegetación de frutales y miles de aves acuáticas residentes o las que en invierno llegaban migrando del norte. Remanentes de esas lagunas existían hasta hace algunos años en el Parque Tangamanga 1, el Lago Mayor que colectaba agua de lluvia en temporada, era hábitat de varias especies de peces y aves acuáticas. Sin embargo, años atrás se le revistió de cemento, a un altísimo costo, todo para un evento deportivo internacional. Fue un error ambiental, se destruyó la ecología y peces del Lago Mayor; las aves fueron “trasladadas” al Lago Menor, (parte actual del jardín japones), la mayoría murieron y lo más lamentable, el increíble fenómeno de la llegada al parque de tantas especies de aves migratorias en el invierno fue afectado y olvidado. Solo algunos turistas, binoculares en mano buscaban estas aves viajeras. Se sorprendían al no encontrar trípticos o libros locales al respecto, ni señalética para identificarlas o un solo letrero en un árbol de: “No moleste a las aves” 

En el Lago Menor quedan pocas especies de aves acuáticas residentes y aun llegan algunas migratorias durante el invierno, una maravilla de la naturaleza que sucedía en plena ciudad, pero que curiosamente ha sido ignorada por nosotros y nuestras autoridades, tal vez porque era gratis.   

Sobre fenómenos atmosféricos recomiendo la película “Tornado” o Twister de 1996. Sobre la dura interacción entre la voluntad humana y un fenómeno atmosférico. O la “Tormenta Perfecta” del 2000. Sobre las estelas de los aviones, están hechas de la condensación en cristales de hielo del vapor de agua generado al quemar combustible, al igual que en el  escape de los coches temprano en la mañana.