LAS SATANIZADAS RATAS

Odiadas, calumniadas, aniquiladas con crueles trampas, terribles venenos, o costosas campañas de exterminio… sin embargo, siguen ahí. Hay que reconocer a estos roedores la asombrosa resiliencia ante tan diversos ataques, sobreviviendo al mortal encono de los humanos, mientras ellas escondiéndose cuidan y sacan adelante a sus crías a pesar de todo. Sin olvidar las otras víctimas colaterales, exterminadas por los mismos venenos y las trampas, como ardillas, tlacuaches, aves y conejos silvestres, mascotas, etc. 

? La rata gris común, odiada y atacada por todos en costosas campañas de exterminio, olvidando que existen otras plagas más peligrosas, como los moscos que sí causan víctimas mortales.  

La rata gris, (rattus norvegicus.) es la más común en las ciudades; originaria del sur de China, se distribuyó por el mundo occidental hace siglos viajando escondida en los barcos comerciales, desplazando a las originales ratas negras y de campo. Es un animalito muy resistente, su esqueleto es flexible, sus costillas cartilaginosas le permiten introducirse por cualquier cavidad; sus largos dientes incisivos nunca dejan de crecer (más de un centímetro por mes) y deben desgástarlos royendo lo que puedan; incluso cavan con ellos a través de cemento. Poseen largos pelos sensitivos (vibrisas) por el cuerpo y hocico que les permiten palpar y recordar táctilmente complicadas rutas en sus oscuros túneles. Pueden ver la luz ultravioleta, lo que les sirve para ver rastros de su orina que refleja dicha luz. No obstante, el olfato es su mejor virtud, rastreando alimento a la distancia y reconociendo venenos. El hígado de una rata produce el doble de enzimas degradadoras de químicos extraños que el humano y tiene una gran capacidad de regeneración. Sus pulmones absorben mejor el oxígeno en ambientes contaminados, puede nadar y permanecer bajo el agua por varios minutos. Su inteligencia es comparable a la de muchos primates, posee una memoria espacial superior, de ahí los típicos problemas de resolver laberintos. Se ha comprobado que sueñan sobre sus experiencias; se reconocen en un espejo y sufren al ver una compañera en problemas (empatía), intentando ayudar a las que caen en trampas o mueren envenenadas. Se reproducen velozmente ya que sus numerosos depredadores naturales (halcones, águilas, búhos, linces, serpientes, etc.), han sido casi exterminados.  

? Monumento en Rusia que reconoce a los millones de roedores que son sacrificados en experimentos para la investigación en la ciencia médica. Sin ellos la mitad de las medicinas actuales no existirían. 

Como todos los seres vivos, estos roedores solo quieren vivir un día más y se considera crueldad o neurosis el odio exagerado de algunas personas, existen videos patéticos como el de un joven armado con un rifle con mira infrarroja, quien sonríe orgulloso, sintiéndose un valiente soldado al dispararles a las ratas de su vecindad; o el de una obesa señora atacando con una gran escoba, gritando aterrorizada, a un roedor mil veces más pequeño que ella. Este odio desmedido es evidencia de esa capacidad humana de aborrecer exageradamente algo, sin que haya razón o hecho que lo justifique realmente. A los humanos nos encanta encontrar chivos expiatorios vulnerables, fáciles de culpar y eliminar, mientras a otros, sutiles y difíciles, los dejamos hacernos daño. 

Este mismo odio a los roedores ha propiciado la libre venta de veneno para ratas, el cual es utilizado por personas neurasténicas para envenenar animalitos que los molestan, como la ruidosa mascota del vecino, o aves que manchan su coche. Esto debe evitarse y perseguirse, pues ha habido casos que los cebos envenenados han sido consumidos por niños.  

La fundación Apopo (https://apopo.org/?v=0b98720dcb2c) entrena ratas para localizar minas dejadas durante las guerras y encontrar personas atrapadas entre los escombros mientras portan una cámara en un arnés.  


? En algunos países se entrenan a las escurridizas ratas para localizar personas entre los escombros.

Al consultar las enfermedades trasmitidas por ratas, aves u otros insectos y las comparamos con las trasmitidas por zancudos o moscos, salta la realidad. Pareciera que autoridades e instituciones fingen implementar soluciones a las percepciones equivocadas del público, no a los peligros reales. Universidades y Centros de Salud deben informar, publicar, investigaciones y estadísticas, mostrar los verdaderos riesgos sanitarios a ser combatidos. 

No se trata de detener el control de las ratas, pero no distraer el combate al zancudo, parásito que efectivamente mata 750,000 personas cada año en todo el mundo. Las fumigaciones son contraproducentes, pues también matan a los insectos que son sus depredadores, y los moscos recuperan su población en una semana. Se requieren campañas constantes para evitar acumulaciones de agua contaminada, donde los dípteros se reproducen libremente. Tener lagunas y estanques ecológicamente saludables donde se críen pececillos y libélulas que comen larvas de moscos. 

Enfermedades contagiadas por mosquitos

• Malaria. Enfermedad causada por un microrganismo en la saliva del mosco, que inocula al picar. Según la World Health Organization, el Instituto de Salud de Barcelona y la OMS, en 2022, a nivel mundial, se registraron 252 millones de casos de malaria en el mundo que causaron 608,000 muertes y en 2023 se registraron 263 millones de enfermos con 597,000 muertes.   

• Dengue. Es producido por un virus trasmitido por mosquitos Aedes, comunes en México. En el 2023 a nivel mundial se tuvieron 6.5 millones de casos con más de 7,300 defunciones. (Sec. de Salud del Gobierno de México)   

• Zika. Es un virus. En el continente americano, en 2022 se registraron casi 30,000 casos. (Pan American Health Organization)  

• Chikunguña.  En 2023 se registraron 500,000 casos con más de 600 muertes en el mundo. La mayoría de las infecciones no se denuncian. No existe una vacuna o tratamiento con medicamentos antivirales. (The London School of Hygiene & Tropical Medicine).