Ciudad de México.- Con una porra y varios hurras a todo pulmón, que retumbaron en toda la explanada de la Puerta 15 del Autódromo Hermanos Rodríguez, fue como amigos y familia despidieron a Donovan Abraham, el joven de 17 años que murió durante el enfrentamiento a tiros que sostuvieron sicarios de La Unión Tepito y guardaespaldas de un empresario del ramo restaurantero el viernes pasado en las inmediaciones del aeropuerto capitalino.
Desde las 11:00 horas, se concentraron en el lugar motociclistas amigos de Donovan, quienes decían a propios y extraños que murió en un “accidente”; ni uno aceptaba que el joven —según las autoridades de investigación— fue contratado por La Unión Tepito. Al mediodía llegó el féretro. Donovan vestía un traje negro y accesorios de motociclista. En ese momento empezaron a rugir las motos; todos hicieron rugir los motores al máximo, mientras que otros hacían “donas” o quemaban llantas alrededor del ataúd.
Como pudieron, sus amigos de uno en uno se acercaron al féretro, se despidieron de Donovan Abraham, tocaban el cristal donde se dejaba ver el rostro del menor de edad y se retiraban. Las lágrimas no surgieron ni los reproches a nadie.