Ciudad de México.- Con semáforo rojo o naranja, el transporte público es uno de los sitios donde más se rompen las medidas establecidas por los gobiernos estatales en el regreso a la nueva normalidad, para evitar la propagación del Covid-19. Ni con multas se ha logrado poner orden.
Cada entidad estableció las normas para el uso del transporte público, desde taxis, microbuses, autobuses o Metro, pero tienen coincidencias, las principales son: el uso de cubrebocas tanto para choferes como para pasajeros; piden conservar la sana distancia en las paradas y en el interior de las unidades; procurar el uso de lentes y caretas; no ingerir alimentos dentro de las unidades.
En Tabasco, el líder transportista, José Luis Montoya, se queja de que al sector no se le está brindando ningún respaldo para sanitizar el transporte.
Y mientras los usuarios culpan a conductores y a los inspectores, los choferes reviran y dicen que ya se cansaron de pelear con el pasaje.
La gente necia se nos pone “al brinco”, dice un operador de Cuernavaca, Morelos. Otro de la ruta Nazas en Torreón, Coahuila, recuerda a una viejita que cada día aborda la unidad sin cubrebocas: “Por más que le digo [que se lo ponga] me dice: ‘No, no lo voy a usar, que se lo ponga López Obrador’. No se puede con la gente”, lamenta.