Ciudad de México.- La proporción de estudiantes mexicanos de 15 años que asisten a escuelas donde las deficiencias de infraestructura dificultan la enseñanza pasó de 37% en 2022 a 50% en 2025, un incremento de 13 puntos porcentuales, de acuerdo con los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA 2025), de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Las cifras provienen de los cuestionarios de contexto aplicados a los directores escolares, quienes señalaron en qué medida las condiciones de edificios, terrenos e instalaciones, así como de los sistemas de iluminación, calefacción, enfriamiento y acústica, obstaculizan las actividades.
Irma Villalpando, doctora en Pedagogía y académica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explica que en los aprendizajes intervienen factores externos a la escuela, como el hogar y la participación de los padres, e internos, entre los que destaca el desempeño del maestro, seguido de los materiales educativos y la infraestructura.
Para la especialista, el problema afecta con mayor fuerza a los alumnos de familias desfavorecidas, quienes pueden carecer de libros y computadoras tanto en sus hogares como en sus escuelas. En contraste, los estudiantes con mayores recursos tienen posibilidades de compensar algunas deficiencias de sus planteles.
“Siempre una carencia social va a impactar a los más vulnerables”, afirma.
Por ello, considera que una política de equidad debe destinar mayores apoyos a quienes tienen menos recursos en sus hogares”.
Las deficiencias educativas también alcanzan los materiales utilizados para impartir clases. En 2025, 48% de los estudiantes asistía a escuelas en las que su insuficiencia dificultaba la enseñanza, frente a 44% en 2022. La OCDE incluye en este indicador libros de texto, equipos de cómputo, biblioteca y recursos de laboratorio.