Ciudad de México.- A una semana de que se cumpla el primer aniversario de la explosión de una pipa de gas LP en el Puente de la Concordia, en la alcaldía Iztapalapa en la Ciudad de México, el memorial que se colocó en el lugar está casi abandonado.
Lo que en los días y semanas posteriores a la tragedia fue un punto de encuentro de vecinos y amigos de las víctimas, quienes lo convirtieron en altares con fotografías enmarcadas o pegadas con cinta, veladoras, flores frescas, imágenes religiosas, botellas de agua y mensajes escritos a mano, hoy aparece desdibujado.
La hierba cubre casi por completo la base de una cruz negra que resalta en el centro del memorial. Tallos secos y verdes se enredan entre las flores de papel blanco que alguna vez formaron un tendido limpio.
El 10 de septiembre de 2025, a las 14:20 horas, el conductor de la pipa de Gas Silza perdió el control en la curva, golpeó el muro de contención y liberó casi 50 mil litros de gas LP. La deflagración mató a 32 personas.
Sobre la lámina negra de la cruz se lee con claridad la frase que los vecinos de Lomas de Zaragoza colocaron: “Por todos nuestros hermanos sin hogar a los que no reconocieron, los desaparecidos, los que salieron de casa y no pudieron regresar, nuestros familiares y amigos. Descansen en paz 10-09-25 Cuasiparroquia Ntra. Señora de Guadalupe Lomas de Zaragoza”.
Cerca, un árbol sostiene la foto de un joven con gorra. “Siempre te recordamos”, escribió uno de sus seres queridos.
Alrededor, más flores de papel blanco cuelgan de hilos. Algunas ya perdieron la forma. Otras todavía se sostienen rotas.
Cadenas de flores de papel blancas cruzan el espacio; sin embargo, el viento y el tiempo las dejaron desordenadas. Ahí mismo se encuentran varios árboles que también se quemaron ese día. Nadie los ha derribado. En su corteza resquebrajada y en las ramas ennegrecidas quedan impresos, como cicatrices abiertas, los rastros de aquel fuego voraz.