Ciudad de México.- La Organización de las Naciones Unidas (ONU) publicó este viernes el Informe Mundial sobre Drogas 2026 y señaló que los cárteles mexicanos siguen siendo los proveedores principales de metanfetamina en América del Norte.
“En Norteamérica, el mercado de la metanfetamina se ha estabilizado en niveles altos, aunque sigue siendo abastecido principalmente por grupos del crimen organizado con base en México, según las autoridades estadounidenses”, indicó el organismo.
El reporte detalló que las drogas que producen las organizaciones criminales alimentan los flujos ilegales en el resto de la región “ como los que cruzan el océano Pacífico, hacia los países de la Cuenca del Pacífico Occidental, lo que también afecta a algunos países y territorios insulares del Pacífico, tanto en términos de tráfico como de consumo”.
Asimismo, agregó que en México se registraron incrementos en la atención médica para los trastornos asociados al consumo de metanfetamina, entre otras drogas, entre los años 2015 al 2023, lo que supone un aumento del daño a nivel nacional que se multiplicó por 25, según las estimaciones de esta institución.
La publicación explica que este fenómeno viene acompañado de una expansión del mercado de estupefacientes que trasciende las fronteras americanas y extiende sus brazos hacia otras regiones del mundo, como África y Europa.
El documento enfatiza el hecho de que la producción de estas drogas ha venido perfeccionándose con métodos más eficaces para conservar la pureza química de las sustancias, y apunta que los cárteles mexicanos han evolucionado tanto técnica como logísticamente para hacer llegar sus productos a distintas regiones del mundo.
Entre las organizaciones delictivas más notorias figuran el Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el Cártel del Golfo, Los Zetas y otros grupos fragmentados y distribuidos en territorio mexicano. Su poder económico, logístico y militar iguala o excede el de muchas organizaciones delictivas extranjeras.
Además, se distinguen por su capacidad de dominar toda la cadena productiva para el tráfico internacional, su distribución local, así como blanqueo de ganancias ilícitas a través de complejos esquemas de lavado de dinero. Por ejemplo, la influencia de estos cárteles se ha documentado en la presencia activa de redes mexicanas en decenas de países de América, Europa, Asia-Pacífico y África Occidental, empleando rutas novedosas así como sofisticadas.