CIUDAD DE MÉXICO, noviembre 2 (EL UNIVERSAL).- El territorio mexicano atraviesa un periodo idóneo para los entusiastas de la observación astronómica durante este mes de noviembre de 2026.
A lo largo de estas semanas, el firmamento sobre el país presenta las condiciones de visibilidad para presenciar el fenómeno de las lluvias de meteoros conocidas como Táuridas (en sus ramas del Sur y del Norte) y las Leónidas.
Fechas y picos máximos de las lluvias de meteoros
De acuerdo con información del portal científico especializado NASA Ciencia (en su guía oficial "Consejos para observar el cielo en noviembre de 2026"), estos eventos astronómicos resultan perceptibles a simple vista en zonas despejadas y con baja contaminación lumínica en todo el país.
Según los datos técnicos publicados por el sitio especializado NASA Ciencia, la actividad inicia con las Táuridas del Sur, cuyo pico máximo de observación ocurre durante la noche del 4 al 5 de noviembre. Por su parte, las Táuridas del Norte alcanzan su momento de mayor visibilidad en la noche del 11 al 12 de noviembre.
Aunque ambos eventos generan un promedio aproximado de cinco meteoros por hora, destacan por la presencia eventual de bolas de fuego brillantes.
El mejor horario para la observación de las Táuridas se sitúa después de la medianoche, cuando la constelación de Tauro se posiciona en el punto más elevado de la bóveda celeste.
Recomendaciones para la observación astronómica en México
Asimismo, las Leónidas mantienen su actividad durante todo el mes, registrando su pico álgido durante la noche del 17 al 18 de noviembre. Esta lluvia de estrellas produce alrededor de una docena de trazos luminosos por hora que atraviesan la atmósfera a gran velocidad desde la radiante de la constelación de Leo.
El Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), dependencia del Gobierno de México dedicada a la investigación científica, recomienda situarse en ubicaciones alejadas de la iluminación urbana (como áreas rurales, campos amplios o plataformas elevadas de observación).
Para apreciar el recorrido de estos cuerpos celestes no se requiere el uso de telescopios ni binoculares, pues el campo de visión natural permite captar los meteoros en cualquier dirección del cielo.
Los especialistas sugieren acondicionar el lugar de observación, permitir que la vista se adapte a la oscuridad durante al menos veinte minutos y concentrar la mirada hacia el firmamento a partir de la medianoche, momento en el que la fase lunar menguante favorece la detección de los destellos más tenues.