Ciudad de México.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo endureció el tono del mensaje, para que quede bien claro, aunque sea dicho en español: “México no es piñata de nadie”. La mandataria declaró una lucha frontal contra el intervencionismo extranjero y quienes lo apoyan delante de más de 130 mil personas que reventaron la Plaza de la Revolución el último domingo de mayo.
A sus flancos, el gabinete ampliado y la jefa de Gobierno de la Ciudad de México. A su frente, congresistas, alcaldes, ministros, líderes de su partido y de los aliados e invitados especiales. Atrás de ellos, miles de simpatizantes de Morena y de los gobiernos emanados de ese partido. El partido en el poder mostró músculo.
En tono directo, la presidenta acusó que Estados Unidos quiere influir en las elecciones de 2027, ante el caso del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, señalado por la justicia estadounidense de nexos con el narco.
Durante su informe Rendición de Cuentas, el domingo en el Monumento a la Revolución, a dos años de su triunfo electoral, Sheinbaum Pardo recalcó que nuestro país no acepta injerencias, y declaró que es legítimo dudar “del verdadero interés” en los juicios de extradición.
Al referir que Estados Unidos solicitó con carácter de urgente la detención con fines de extradición de 10 ciudadanos mexicanos, entre ellos Rocha Moya y el senador morenista Enrique Inzunza, la Mandataria comentó que “un hecho de esa magnitud” no tiene precedentes en relación bilateral.
“Y entonces debemos preguntarnos, surge la pregunta legítima: ¿Es realmente interés legítimo, genuino por ayudar a México? ¿Es realmente un interés legítimo para combatir a la delincuencia organizada? ¿O quizá estamos viendo cómo sectores de la ultraderecha estadounidense utilizan a nuestro país para posicionarse rumbo a sus elecciones de 2026? ¿O acaso pretenden influir en la elección de 2027 en nuestro país?, no son preguntas retóricas.
“Hay que tenerlo claro: vienen por unos, luego por otros, hasta que oficinas del Departamento de Justicia se vuelven el principal elector en México. Eso no lo podemos permitir”, agregó.
La presidenta advirtió que “ni los corruptos de antes que quieren regresar al poder, ni ningún agente extranjero que quiera imponer condiciones a nuestra nación, van a doblegar la dignidad del pueblo de México”.
“Por eso, llamo la atención del pueblo de México. Cuando desde el exterior se dicta quién es culpable y quién no; cuando se busca presionar a nuestras instituciones desde fuera; cuando se normaliza la idea de ‘que otro país puede intervenir en asuntos que sólo le corresponden a los mexicanos’, ya no estamos hablando de cooperación, estamos hablando de injerencia”, insistió.