México vive crisis de libertad, alertan

Durante el 2017 hubo al menos 10 periodistas, lo que convierte al país en el más peligroso para el ejercicio

Acayucan, Ver.- Para unos, Gumaro Pérez era un experimentado reportero de trato amable, apodado “el hombre rojo” por su cobertura de temas policiacos en Acayucan, Veracruz, uno de los estados mexicanos más peligrosos tanto para la prensa como para la sociedad en general.

A ojos de la fiscalía del estado, sin embargo, era un presunto colaborador del crimen organizado que tuvo un final macabro: hombres armados, supuestamente de un grupo rival, irrumpieron el 19 de diciembre en la escuela de su hijo de 6 años, en plena fiesta navideña, y le dispararon a bocajarro.

En cualquiera de los casos, el brutal crimen cometido a plena luz del día dejó al descubierto el complejo escenario en el que se mueve la prensa en varios estados mexicanos, incluidas las zonas donde las organizaciones criminales controlan a autoridades corruptas, aterrorizan a la población y se sienten libres de amenazar y asesinar a periodistas con total impunidad.

Muchas veces, ser periodista en estos lugares supone escribir o subir fotografías en portales de internet muy rudimentarios o en una página de Facebook; en otras ocasiones, significa trabajar a tiempo parcial para pequeñas publicaciones con salarios insuficientes para vivir y que obligan a tener otros empleos. Algunos son taxistas o tienen pequeños negocios.

Otros trabajan para gobiernos locales.

Y advierte que “el peligro es que si no se investigan adecuadamente los asesinatos de informadores, casos aislados podrían usarse para criminalizar y generar un ambiente más hostil contra un gremio que ya se encuentra muy acosado”.