Miedo a la muerte paraliza Juchitán

Oaxaqueños reducen movilidad para frenar la pandemia

Juchitán, Oax.- El bullicio intenso, la explosividad de colores, sabores y la melodía del zapoteco cesaron en el corazón comercial del Istmo de Tehuantepec.

Juchitán, Oaxaca, es ese pueblo que desde hace tres años no logra recuperarse del golpe mortal que le dio un terremoto; un pueblo que sólo ha logrado paralizar su vida comercial dos veces en su historia y las dos veces fue tocado por las muertes que arrastran de manera natural las desgracias.

Los lugares donde las mujeres vestidas con jardines de flores y que gritan en zapoteco a todo pulmón el famoso “totopo güero” a los visitantes; donde las pescadoras ofrecen el mejor camarón del golfo istmeño, o donde las esposas de campesinos ofertan los guisos exóticos como iguana, conejo, armadillo y venado, hoy lucen como una bodega abandonada.

Desde este lunes que inicia el cierre total de comercios, para evitar la movilidad de las personas y así reducir los contagios por Covid-19, al centro de Juchitán no entran vehículos, pero llegan a colarse unos mototaxistas que evaden a los policías viales.

Según datos del gobierno municipal, del 26 de junio al 14 de julio, de las 103 defunciones que se registraron en la ciudad, 61 fueron a causa del virus.

En el mercado 5 de septiembre, el más grande de la región del Istmo, algunas comerciantes ikoots de la comunidad de San Mateo del Mar se esconden de la policía para vender lo poco que transportan. En el primer día del cierre total de comercios, en el centro sólo se pudo observar a algunos despistados. En los bancos sólo los cajeros automáticos se encuentran en servicio.

También sigue cerrado el Hospital General Macedonio Benítez Fuentes, luego de que 170 trabajadores de diferentes niveles dieran positivo al virus, lo que se considera el peor brote de esta enfermedad en un hospital del país.