Ciudad de México.- La hipótesis más fuerte que sostiene la Fiscalía General del Estado de Tamaulipas sobre la muerte de los músicos del Grupo Fugitivo es tan pasional como aterradora.
Uno de los músicos habría tenido un vínculo con una mujer ligada sentimentalmente a Ulises Raga Ortiz, alias “El Fayuka” o “Metro 40”. Los celos se convirtieron en ejecución.
En estos círculos, una afrenta se paga con sangre y se convierte en mensaje. No fue solo venganza: fue castigo ejemplar.
Según información publicada por el medio Zeta Tijuana, los músicos de Grupo Fugitivo fueron contratados para amenizar una fiesta de “Los Metros”. La organización del evento habría estado a cargo de un líder criminal identificado como “R-8”.
Estas versiones apuntan a que el crimen habría sido motivado por un altercado entre Ulises Raga Ortiz, presunto líder de la facción “Los Metros” del Cártel del Golfo, y uno de los músicos, supuestamente por una escena de celos.
Mientras tanto, las familias viven en un limbo. No hay pruebas de ADN, no han visto los cuerpos. Solo les han dicho que sus hijos están muertos. Y las madres no lo creen. Una de ellas alzó la voz: “Vamos a buscarlos vivos, aunque todos nos digan que ya no están”.