Ciudad de México.- Los pasados 10 y 11 de julio, un grupo de pobladores y supuestos transportistas bloquearon los cuatro carriles de la Autopista del Sol, en Chilpancingo, Guerrero, para demandar la liberación de dos personas. Desde Ciudad de México, se explicó que fue organizado por el grupo delictivo Los Ardillos para liberar a dos miembros de su organización.
Sin embargo, este no fue el único ni el último episodio de este tipo. En meses recientes se han vuelto muy comunes en entidades como Guerrero, Guanajuato, Jalisco, Tamaulipas, donde los bloqueos ligados al narco van ganando terreno.
En sus primeros cuatro años y tres meses de existencia, la Guardia Nacional (GN) documentó 82 narcobloqueos, en que se realizaron prácticas como quema de vehículos, de llantas y de unidades con reporte de robo. Además de cortes a la circulación por agresión armada a elementos de seguridad, vehículos de carga atravesados, entre otros.
Los estados más afectados por el delito de narcobloqueo son Sonora, con 12, donde el municipio de Ciudad Obregón acumula ocho; Guaymas, dos, y Caborca y Agua Prieta, uno cada uno. En Quintana Roo, con 11, el municipio de Cancún documentó nueve, Chetumal y Benito Juárez, uno cada uno. Guanajuato registró siete, cinco en Celaya, uno en Dolores Hidalgo y otro sin especificar. San Luis Potosí, con seis, reportó cuatro en San Luis Potosí y uno en Ciudad Valles y El Huizache. Mientras que Guerrero documentó cinco; tres en Iguala y dos en Taxco de Alarcón. Por su parte, Sinaloa registró cinco, todos en Culiacán.
De marzo a diciembre de 2019 se documentaron 21 narcobloqueos; en 2020, 41; en 2021, 10, en 2022, uno, y de enero a julio de 2023, nueve.
Alberto Hidalgo Montes, exrector de la Universidad Policial de Guerrero, asegura que existe un subregistro en el número de narcobloqueos y que no todos los casos son violentos.
Javier Ortiz Sullivan, consultor en seguridad pública, señala que la aparición de narcobloqueos obedece a distintas causas, entre ellas, la facilidad geográfica para que las bandas criminales puedan efectuarlos con completa impunidad y con mucha mayor comodidad que en entornos donde existe la posibilidad de enfrentarse a alguna autoridad, o que sean detenidos después de realizar dichos actos.
El exresponsable del Programa con las Fuerzas de Policía y de Seguridad del Comité Internacional de la Cruz Roja en México destaca que la aplicación de estas técnicas del crimen organizado no solamente obedece a la necesidad de generar rutas de escape o impedir el acceso a las autoridades de seguridad pública de los tres niveles de gobierno, también impide la entrada de células delictivas a las zonas donde ejercen control efectivo, así como el interés de generar un marcado dominio físico de los territorios frente a la población y les permite tener un control de alto impacto y bajo costo en el territorio.