Villahermosa, Tab.- Pláticas, bohemias, cultura, anécdotas y 78 años de historias guarda el Submarino, una cantina fundada en 1944 en pleno centro de Villahermosa. Ahora entre sus historias está el haber superado la gran inundación de 2007 y la pandemia de Covid-19.
Don Pepe, como le llamaban sus amigos y parroquianos a José Antonio Sánchez Jiménez, heredó de su padre el establecimiento y logró en su momento incrementar a su clientela, pero además juntar en el mismo lugar a diferentes generaciones.
Al fallecer don Pepe, al frente del Submarino quedó su hija Lulú, quien se dedicaba al periodismo, pero ante la decisión de su padre, se hizo cargo del negocio. Ella era la más grande de los cinco hermanos y es quien actualmente mantiene viva esta cantina, convertida en un icono de los tabasqueños.
Lourdes es la tercera generación de esta familia y quien ya prepara a su hijo Édgar, quien será la cuarta generación que se haga cargo del negocio.
Sin mucha sofisticación, la “especialidad” o lo más pedido de este lugar son las caguamas, las cuales son servidas hasta la mesa en vasos de cristal, pero también hay medias “guamas”, además de licor como el whisky, desde el más barato hasta el más caro, pasando por los tequilas, ron, mezcal y vodka.
El Submarino es la única cantina en la ciudad de Villahermosa que tiene dos murales, cuadros de pintores tabasqueños y varias fotografías antiguas que se les cuida y da mantenimiento para evitar su deterioro porque don Pepe tenía amistad con los autores y con varios personajes dedicados a las artes.