Niños jornaleros, sin opción de mejor vida

Coahuayana, Mich.- Por unas cuantas monedas, niños mixtecos de seis años en adelante trabajan de sol a sol en los campos del municipio de Coahuayana, Michoacán. Salen de su casa a las cinco de la mañana y regresan a las siete de la noche a cambio de 20 pesos diarios. 

Estudian en sus tiempos libres, sólo así es permitido por sus padres; enfrentan desnutrición y descuido. Así, en medio de esa esclavitud moderna, es como llegó el Día del Niño para estos hijos de jornaleros. 

Un peso con 60 centavos por hora cuesta la mano de obra de estos menores que se pierden entre los interminables surcos de chile o jitomate. Ello representa 5.7% de lo que gana un adulto, que recibe 350 pesos por jornada. Los niños son trabajadores que no comen mucho, no se quejan y no requieren prestaciones de ley.

A la falta de atención de las autoridades estatales y federales, se suma la de sus padres, que priorizan el trabajo al estudio en la vida de sus hijos. De los cerca de 400 niños jornaleros que se concentran en los campos de Coahuayana en temporada alta, sólo la mitad acude a clases tres horas al día, con maestros muy jóvenes que no hablan su misma lengua.

El Centro de Migrantes Jornaleros

Ahora existe un espacio en donde los niños y sus familias pueden vivir y utilizar los servicios de enfermería, tienda, aulas y cocina. Se trata del Centro de Migrantes Jornaleros, que hace un año todavía no estaba en funcionamiento, y en donde se alberga a 40 familias, dentro de las cuales hay 80 niños.

Sin embargo, el alcalde de Coahuayana, Roberto Nevares Domínguez, indica que los jornaleros optan por no acceder a este lugar y sus servicios, ya que gente con intereses políticos los presiona para que no acudan.

Para la diputada Lucila Martínez el combate a la pobreza debe ser la prioridad en el impulso de las políticas públicas en México.