Ciudad de México.- En Mexicali, Baja California, y Piedras Negras, Coahuila, el panorama es el mismo, cientos de migrantes, en su mayoría centroamericanos, esperan pasar a EU; cientos más han sido retornados y esperan su cita para seguir su trámite de asilo en el país vecino. En este contexto, las autoridades advierten que no están preparados para una eventual deportación de connacionales ante las redadas.
En Piedras Negras, el sacerdote José Guadalupe Valdés, asesor del albergue “Frontera digna” y director del comedor Betania, señala que Coahuila no tiene la infraestructura ni capacidad para una repatriación masiva.
“De ninguna manera”, dice el padre Pepe, “por desgracia no nos estamos preparando para eso y no ha llegado ninguna aportación de la federación”.
Los albergues en Piedras Negras están saturados de migrantes y en el DIF municipal se tiene el dato de 19 menores no acompañados repatriados.
Mientras que en Tijuana, la Secretaría General de Gobierno del Estado reporta 9 mil 854 migrantes devueltos a la entidad para esperar su proceso de asilo, de los cuales 3 mil 637 están en Mexicali, aunque algunos han preferido regresar a sus países y otros más simplemente se han perdido en la frontera.
El alcalde de Mexicali, Gustavo Sánchez, piensa en solo una cosa: nos abandonaron. Desde su oficina en el Palacio Municipal lanza un reclamo a la Federación por eliminar el fondo para migrantes, que no se traducía en recursos pero al menos era un apoyo para responder con infraestructura, hoy la situación se mucho más crítica.