CIUDAD DE MÉXICO.- La Nueva Familia Michoacana (NFM) volvió a la mira del gobierno federal, tras el secuestro y liberación del alcalde Taxco, Juan Andrés Vega Carranza (Morena), y su padre, Juan Vega Arredondo.
Jhonny y José Alfredo Hurtado Olascoaga, El Pez y El Fresa, respectivamente, son hermanos que pusieron de nuevo a este grupo en el mapa criminal del país.
El Pez y El Fresa son objetivos prioritarios de las autoridades federales. Por más de una década no han podido ser detenidos debido a la estructura logística y control territorial con el que cuentan, según fuentes federales.
La Fuerzas Armadas, especialmente el Ejército, les han dado seguimiento por años, tienen identificados a sus esposas, parejas sentimentales, hijos, operadores, propiedades y su violento modus operandi, pero no han podido llevarlos ante la justicia, lo que ha llevado al gobierno de los Estados Unidos a ofrecer recompensa por información que lleve a su arresto.
Los hermanos, originarios de Guerrero, asumieron el control de La Familia Michoacana tras la detención de José de Jesús Méndez Vargas, El Chango Méndez, en 2011, y de José María Chávez Magaña, El Pony, en 2014, por parte de la extinta Policía Federal.
En el sexenio del expresidente Enrique Peña Nieto se declaró extinto a este grupo criminal, por la captura de sus principales cabecillas; sin embargo, resurgió con el liderazgo de los hermanos Hurtado Olascoaga. Su grupo criminal domina el oriente de Michoacán, el Estado de México, la región de la Tierra Caliente de Guerrero, y la zona metropolitana, surponiente y sur de Morelos.
En la estructura criminal de la Nueva Familia Michoacana, Jhonny, El Pez, es señalado el líder, mientras que José Alfredo, El Fresa, es el segundo al mando.
El Pez o El Mojarro siempre ha mantenido un perfil bajo y autoridades federales creen que su apodo se debe a que es una persona “escurridiza”, hábil para evadir los operativos de las autoridades.
A José Alfredo, El Fresa, se le señala como responsable de varias masacres, como la ocurrida en Guerrero, en 2022, cuando 20 personas fueron ejecutadas.