Culiacán, Sin.- A una semana del fallido operativo militar para capturar a Ovidio Guzmán López y de que esta ciudad se convirtiera en rehén de grupos delictivos, los culiacanenses retomaron su ritmo de vida habitual y coinciden en que han superado el miedo de transitar por las calles, gracias a los operativos de elementos de las fuerzas federales y del estado.
Enrique “N” narra que ese día negro festejaban el cumpleaños de su nuera en uno de los restaurantes de carnes y mariscos, ubicado en la zona de Tres Ríos, cuando comenzaron a escuchar las ráfagas de metralletas. La familia, junto con el personal del lugar y otros comensales buscaron refugio en la cocina.
“Durante casi cuatro horas permanecimos tirados en el piso (...) pensé que no saldríamos vivos, estábamos atrapados, junto con 30 más, en medio de fuertes estruendos de armas de todos calibres, cuyos impactos deshacían los cristales y se alojaban en algunas mesas”.
El saldo del jueves 17 de octubre, según autoridades federales, fue de 13 muertos, 14 agresiones con armas de fuego a elementos del Ejército y de la Guardia Nacional que acudieron en apoyo de la Policía Ministerial, además de 19 bloqueos en diferentes vialidades.
El número de muertos en la cadena de enfrentamientos podría ser mayor, pero los presuntos delincuentes se llevaron algunos cuerpos. Paralelamente, 51 reos escaparon de la cárcel, de los que, a la fecha, 47 siguen prófugos.
Los daños físicos a negocios y su caída en las ventas de fin de semana provocaron una pérdida económica cifrada en 362 mdp.