Ciudad de México.- Ifigenia Martínez, senadora de Morena, esperó paciente por poco más de dos horas, mientras escuchaba de voz de sus compañeras legisladoras en la Cámara de Diputados los pronunciamientos por la conmemoración del Día Internacional de la Mujer en San Lázaro.
Cerca de las 13:00 horas con 20 minutos se puso de pie. Había terminado el video que transmitió el pleno de San Lázaro como un intento por resumir su semblanza, las anécdotas de lucha desde la izquierda y los pasos que dio, como otras pocas, para abrir brecha a las mujeres en la política.
Ifigenia subió a la máxima tribuna del país, donde su compañero de batallas políticas, Porfirio Muñoz Ledo, le colgó la medalla acuñada por la Casa de Moneda de México. Recibió abrazos, felicitaciones y hasta un beso del líder de Morena, Mario Delgado.
La también economista bajó las escaleras y tomó el micrófono.
Con voz coherente habló de Sor Juana, del feminismo, de la desigualdad social y los “mal llamados ninis”, de los libros, de su padre y del significado de su nombre. “Nacida en el poder, cuando lo supe, dije: ¡en el poder del pueblo!”, y el silencio del pleno tuvo fin con el sonido del aplauso.