Ciudad de México.- Los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa dijeron que no tuvieron una feliz Navidad. Desde hace 51 meses en sus casas se acabaron las risas y la convivencia: sus familias están destruidas porque sus hijos no aparecen. Caminaron hacia la Basílica de Guadalupe para pedirle a la Virgen la fortaleza y salud necesarias para seguir buscándolos y que, estén donde estén, se encuentren bien.
En su peregrinación sostuvieron entre las manos carteles con las fotografías de sus hijos desaparecidos el 26 de septiembre de 2014. Su lucha, dijeron, no se acaba y no es nada más por los propios, sino por los de otras familias que también han sido víctimas de la violencia.
“Nochebuena no tenemos, no tenemos Año Nuevo porque nos falta un ser querido, que amamos, por eso para nosotros no hay Navidad. Pero les deseo de todo corazón a las personas que tienen su familia, que anduvieron con nosotros, que se la pasen bien. Les deseo una feliz Navidad y un próspero año nuevo”, dijo Nicanora García González, madre de Saúl Bruno García.
El obispo de Chilpancingo-Chilapa, Guerrero, Salvador Rangel Mendoza, dedicó la misa a las víctimas de la violencia.