Desde su fundación en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, en 1990, el Partido del Trabajo (PT) ha sido visto como un esquirol de la izquierda del país, porque nació un año después que el PRD, liderado por Cuauhtémoc Cárdenas, y ha apoyado proyectos políticos de priistas corruptos, como César Duarte y Ulises Ruiz.
El líder nacional del PT desde su fundación, el Senador Alberto Anaya Gutiérrez —quien siempre ha sido plurinominal—, fue compañero de Salinas de Gortari en la Facultad de Economía de la UNAM, de cuyo hermano Raúl fue también amigo cuando se articularon en un proyecto político maoísta.
Hoy en día, el PT se asume como "la verdadera izquierda", cuando en realidad ha demostrado ser una fuerza política que ha cerrado filas con el PAN y sobre todo con el PRI para defender sus intereses por encima de los del movimiento progresista. Eso mismo ocurrió la semana pasada, cuando en una sesión maratónica el partido sostuvo en cada intervención ser un aliado de la Presidenta, y un fundador de Morena, para después materializar un golpe contra la Reforma Electoral mutilando lo referente a la revocación.
Ciertamente se trata del único partido que acompañó en sus tres procesos presidenciales a Andrés Manuel López Obrador, aunque al mismo tiempo ha respaldado a políticos como Ulises Ruiz en Oaxaca con la coalición "Nueva Fuerza Oaxaqueña" que unió al PRI, PT y PVEM en un gobierno marcado por la represión y la corrupción. Lo mismo sucedió años después con César Duarte Jáquez, a quien el PRI, PT, PVEM y Nueva Alianza, abanderaron para que pudiera llegar a la gubernatura de Chihuahua en donde operó un esquema de corrupción que prevalece hasta la fecha con la Gobernadora panista María Eugenia Campos.
A eso se suman las veces que ha dividido el voto en la izquierda para favorecer al priismo como sucedió recientemente en la elección de Coahuila de 2023 donde el PT y su candidato, el ex Subsecretario Ricardo Mejía Berdeja, traicionaron a la 4T y al Presidente Andrés Manuel López Obrador por su lado dividiendo el voto que la izquierda y favoreciendo al priismo que gracias al PAN mantiene el poder en esa entidad con Manolo Jiménez Salinas.
En "El Partido del Trabajo: su política de alianzas a partir de 2006", de Rosendo Bolívar Meza, se expone cómo esta fuerza política nació a partir de la integración de diversas organizaciones sociales como los comités de Defensa Popular de Chihuahua y Durango, el Frente Popular de Lucha de Zacatecas, la Organización Campesina Popular e Independiente de la Huasteca Veracruzana, el Frente Popular Tierra y Libertad de Monterrey, la Coordinadora Nacional Plan de Ayala y parte del movimiento magisterial independiente, entre otros.
Aunque expone que "algunos estudiosos de los partidos políticos en México han considerado que el gobierno de Carlos Salinas de Gortari (1988–1994) apoyó de diversas maneras la formación del PT como un partido de tintes izquierdistas que le quitara votos al PRD, creado en 1989".
Hector Astudillo Flores, entonces candidato al gobierno del estado de Guerrero, por la coalición Todos por Guerrero, Jorge Emilio González Martínez, dirigente del PVEM y Alberto Anaya. Foto: Oscar Alvarado, Cuartoscuro.
Un aliado de antaño del PRI
A lo largo de las últimas décadas, la relación entre el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha estado marcada más por el pragmatismo político que por la afinidad ideológica. Aunque el PT ha sido identificado históricamente con la izquierda y ha sido aliado frecuente del PRD y, más recientemente, de Morena, existen numerosos antecedentes en los que ha decidido aliarse con el PRI en elecciones locales y estatales, especialmente entre 2000 y 2010.
En 2002, por ejemplo, el PT cerró filas con el PRI, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido de la Sociedad Nacionalista en Chihuahua para abanderar a Roberto Barraza Jordán en la elección extraordinaria de Ciudad Juárez, que ganó el panista Jesús Alfredo Delgado. Un año después, en Nuevo León, aunque no acompañó al candidato priista a la gubernatura, Natividad González Parás, sí concretó diversas coaliciones a nivel municipal con el PRI, incluida la de Monterrey.
Una alianza clave se concretó en Oaxaca en 2004, cuando el PT se sumó al PRI y al PVEM para impulsar la candidatura de Ulises Ruiz Ortiz, bajo la coalición Nueva Fuerza Oaxaqueña, frente a Gabino Cué Monteagudo, postulado por PRD, PAN y Convergencia (hoy Movimiento Ciudadano).
Como gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz Ortiz fue señalado por violaciones graves a derechos humanos durante el conflicto magisterial de 2006 y 2007. Por estos hechos, enfrenta una denuncia ante la Corte Penal Internacional, junto con los expresidentes panistas Vicente Fox Quesada (2000-2006) y Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012), quienes han sido señalados como presuntos encubridores.
Las acusaciones en su contra no se limitaron a su gestión en Oaxaca. Su salida del PRI ocurrió después de que la dirigencia del partido lo acusara de haber enviado a hombres armados a la sede nacional para agredir a militantes. Por estos hechos, el PRI lo denunció ante la Fiscalía General de la República (FGR) por la presunta planeación de ataques armados. Meses después, en septiembre de 2020, fue expulsado del partido.
En 2005, la alianza entre PRI, PT y PVEM continuó en Guerrero, donde integraron la coalición Todos por Guerrero para postular a Héctor Astudillo Flores, quien perdió frente al perredista Zeferino Torreblanca. Ese mismo año, en Colima, respaldaron junto con el Verde a Jesús Silverio Cavazos Ceballos, quien ganó la gubernatura y fue asesinado en 2010, un año después de concluir su mandato.
Cuatro años después, en 2009, el PT anunció que se sumaría a la coalición "Juntos por Nuevo León" junto al PRI y el PVEM para postular a Rodrigo Medina de la Cruz. Sin embargo, tras críticas de Andrés Manuel López Obrador por la alianza con el tricolor, el PT rompió el acuerdo y decidió no postular candidato.
Herón Escobar, integrante de la dirigencia petista, informó entonces que la ruptura se acordó tras una reunión con López Obrador, en la que prevaleció la postura de no respaldar ni al PRI ni al PAN. Aunque el dirigente nacional del PT, Alberto Anaya, defendió inicialmente la coalición, terminó cediendo ante la presión interna y la línea política acordada.
Vicente Fox durante una reunión con Alberto Anaya en la residencia oficial de Los Pinos. Foto: Eunice Adorno, Cuartoscuro.
El respaldo a Duarte
En 2010, el PT abanderó en Chihuahua al priista César Duarte Jáquez, cuyo gobierno fue posteriormente señalado por amplios esquemas de corrupción. Duarte fue detenido en 2020 y extraditado desde Estados Unidos en junio de 2022 por delitos como peculado y asociación delictuosa. Aunque fue liberado por autoridades locales, aún enfrenta investigaciones federales por corrupción.
De acuerdo con la Fiscalía de Chihuahua, la llamada "Operación Zafiro" implicó desvíos millonarios destinados al financiamiento de campañas del PRI, así como presuntos sobornos a diversos actores políticos, empresariales y sociales, además del enriquecimiento del exgobernador y su círculo cercano.
A nivel federal, la Fiscalía General ha señalado que Duarte es investigado por presunto lavado de dinero, derivado de un esquema mediante el cual habría intentado ocultar recursos públicos desviados, utilizando el sistema financiero mexicano. Asimismo, autoridades federales lo han acusado de acaparamiento ilegal de agua en su rancho en Balleza y del desvío de más de 96 millones de pesos entre 2011 y 2014.
A partir de 2011, las alianzas entre el PT y el PRI comenzaron a disminuir de forma notable. Durante varios años, ambos partidos compitieron en bandos opuestos a nivel nacional, aunque persistieron casos aislados de cooperación. Entre ellos destacan Baja California en 2013, donde el PT se sumó a la candidatura priista de Fernando Castro Trenti; Chihuahua en 2016, con Enrique Serrano Escobar, quien perdió frente a Javier Corral; y Colima, donde respaldaron a José Ignacio Peralta Sánchez, quien obtuvo la victoria frente al panista Jorge Luis Preciado.
Además de estas alianzas, el PT también ha sido señalado en diversas ocasiones por fragmentar el voto de la izquierda. En 2010, por ejemplo, la dirigencia nacional del entonces PRD criticó al partido por negarse a participar en coaliciones con el PAN y el sol azteca en Sinaloa e Hidalgo. Más recientemente, en 2023, en Coahuila, el PT respaldó a Ricardo Mejía Berdeja, lo que contribuyó a dividir el voto opositor y facilitó que el PRI, con apoyo del PAN, mantuviera el control del estado.