Periodistas, bajo fuegos cruzados

Narcotráfico, abusos policiales o críticas al gobierno, los riesgos

Miami, Flo.- Los periodistas están bajo fuegos cruzados. Unos son asesinados porque investigan al narcotráfico, la corrupción, porque cubren una guerra o los abusos de las fuerzas de seguridad; otros son encarcelados porque critican al gobierno, publican información prohibida o rechazan la versión oficial.

Hasta finales de agosto, Reporteros Sin Fronteras (RSF) había confirmado el asesinato de 22 periodistas por causas directamente relacionadas con su trabajo en ocho países desde el 1 de enero de este año. También registra 470 encarceladas por ejercer el periodismo en 51 países: 434 periodistas y 36 trabajadores de medios. El asesinato y la prisión cumplen dos funciones: evitan que el periodista siga investigando y sirven de advertencia a sus colegas.

El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) documentó 129 periodistas y trabajadores de medios muertos durante 2025, el número más alto registrado por la organización desde que, en 1992, comenzó su recuento; 47 fueron asesinados deliberadamente por su trabajo, la mayor cantidad en una década; en ninguno de esos casos había una persona condenada por los crímenes. 

Jodie Ginsberg, directora ejecutiva del comité, advirtió que “ataques a medios son un indicador temprano de ataques contra otras libertades; todos estamos en riesgo cuando matan periodistas por informar”.

México llegó a siete periodistas asesinados por su trabajo en lo que va de este año, según RSF.

Mientras que el Comité para la Protección de los Periodistas sostiene que ningún asesinato o desaparición de un periodista cometido en México durante este siglo ha terminado con detenciones y condenas contra todos los autores materiales e intelectuales; aun los expedientes más conocidos quedaron incompletos. Las investigaciones del comité han encontrado policías y funcionarios entre los agresores, fiscalías locales que omiten el trabajo de la víctima y periodistas que no denuncian amenazas porque desconfían de las autoridades que deberían protegerlos.